Pues ni yo mismo lo sé.

Dawn Morrison no es mi tipo, no tenemos nada en común y ni siquiera nos caemos bien.

Para la gente del instituto es La Invisible, pero desde que la vi sentada junto a mí en el avión que nos llevaba a Savannah no pude apartar los ojos de ella.

No tiene nada especial y a la vez es lo más extraordinario que haya visto nunca.

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