A las 20:47, una voz pide que la despierten una hora antes. Poco después, un huésped aparece muerto.

Oberland bernés, octubre de 1928. Desde la centralita del Grandhotel Silberhorn, Alma Imhof conecta llamadas, anota encargos y procura no hacer preguntas. Pero esa noche no logra olvidar una petición susurrada: despertar al huésped a las seis, en vez de a las siete. Y no llevarle más té.

Cuando encuentran muerto al auditor Oskar Vollenweider, las sospechas recaen sobre Lena, una joven camarera de pisos. El testimonio de Alma sobre la última llamada parece confirmar lo ocurrido. Solo hay un problema: una anotación no encaja.

Mientras el hotel teme por su reputación y los empleados por su sueldo, Alma empieza a hacer preguntas. Pronto tendrá que poner en duda sus propias palabras. En una centralita se aprende a reconocer las voces. Pero ¿basta una voz para saber quién está al otro extremo de la línea?

El primer caso de la telefonista Alma Imhof: un misterio histórico en los Alpes, con pistas para que el lector también investigue y personajes que tienen mucho que perder ante una acusación falsa.

Un caso que se resuelve en este volumen. Sin escenas eróticas ni violencia gráfica.

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