Bajo las hoces heladas del cañón del Ebro, la caliza guarda los crímenes. Pero el deshielo siempre devuelve la verdad.

Tres semanas después de los estremecedores sucesos de La niebla del Ebro, una subida repentina de temperaturas en diciembre provoca el deshielo acelerado en el desfiladero de Oña.

El torrente subterráneo expulsa de las profundidades de la cueva del Silencio el cadáver momificado por las sales minerales de Valeria Santos, una brillante restauradora de arte medieval cuya desaparición en 2020 fue archivada como una fuga voluntaria.

En el bolsillo de su anorak impermeable aparece una moneda de plata del siglo XIII del Monasterio de San Salvador de Oña y una nota escrita a mano con tinta fresca fechada hace solo cuatro días: «La cripta no está vacía».

La inspectora de la Policía Judicial Marina Roldán, ya asentada en la comarca de Las Merindades, asume una investigación que amenaza los cimientos del poder local.

Para resolver el enigma contará con el refuerzo de la joven agente Analía Cañizares, una brillante criminóloga de trato sereno, intuición implacable y temple de acero bajo el fuego.

Juntas deberán sumergirse en un laberinto de cuevas sumergidas, abadías milenarias, dinastías nobiliarias venidas a menos y redes de expolio de patrimonio sacro que están dispuestas a matar antes de permitir que la verdad salga a la luz.

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