La primera noche en Cala Salina, una vecina espera a Ana en un portal para contarle algo sobre su padre. Minutos después está muerta al pie de una escalera.

Ana es veterinaria y está quemada. Diez años de guardias, eutanasias y dueños que la culpan la han dejado sin sueño y con huecos en la memoria que prefiere no mirar.

Ha vuelto al pueblo de su infancia con lo único que todavía la sostiene: Roco, un podenco rescatado de una cuneta que aún lleva perdigones bajo la piel.

Ella es la única testigo, y no se fía de lo que vio. Mientras el inspector Bruno Mendoza tira del hilo, hace lo único que sabe hacer: observar a su perro y apuntarlo todo. Y Roco, que siempre ha huido de lo que teme, reacciona ante algo que nadie más percibe. Un olor a resina.

Hace medio siglo, en ese mismo pueblo, un hombre desapareció y nadie lo buscó.

Comentarios (0)

Escribir reseña
Comentar como usuario