Silvano compró dos entradas. La butaca de al lado quedó vacía.

Clara Medina solo quería terminar el servicio de café y sentarse a ver una película.

La sesión especial del Cine La Esquina Alta parecía la ocasión perfecta: cortometrajes, vecinos conocidos y Silvano Cárdeno, el antiguo proyeccionista, dispuesto a disfrutar de la pantalla sin ocuparse de todo lo demás.

Pero, poco antes del intervalo, Silvano aparece muerto en el pequeño despacho del cine. Junto a él hay un fragmento de la segunda entrada. ¿A quién había invitado? ¿Por qué no se sentó a su lado?

Encontrar a la persona que recibió la invitación no pone fin a las preguntas. Un programa que no decía toda la verdad, una salida que alguien prefirió callar y varias conversaciones pendientes empiezan a mostrar una noche distinta de la que los vecinos creían haber visto.

Mientras el inspector Aranda contrasta las versiones, Clara escucha lo que se cuenta entre las mesas del Café Aurora y presta atención a lo que cada persona evita decir.

Migas, entretanto, tiene una preocupación mucho más sencilla: conservar su caja de programas.

En un barrio donde todos creen conocer a todos, incluso una buena intención puede ocultar una forma de decidir por los demás.

Un misterio cozy con cine, café, humor vecinal y un gato naranja, sobre los secretos que guardamos y el derecho a empezar de nuevo.

Libro 13 de Los misterios del Portal 7. Caso autoconclusivo: puede leerse de forma independiente, sin haber leído los volúmenes anteriores.

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