Barcelona, octubre. A las puertas del fallo del Premio Meridiano, la autora Elena Casas aparece muerta al pie de la escalera de la editorial.

La autopsia dice «compatible con una caída».

El inspector Ismael Ledesma, cuarenta y tres años, gaditano, meticuloso y reservado, sospecha que no fue una caída.

Para entrar en el mundo de los manuscritos, los jurados y las plicas, Ismael cuenta con la ayuda de Julián, un corrector de oficio cuyo lápiz sabe leer lo que otros esconden.

Pero en esta casa cada página guarda un secreto, y el de Ismael es el más difícil de callar.

Un lápiz afilado al revés, una página cambiada, un «estése» en un margen: las pistas son marcas de corrección y el culpable escribe mejor de lo que miente.

El fallo es una novela negra sobre la vanidad, el silencio y el precio de ser leído. Un veredicto lo es también de quien lo dicta. Y a veces un fallo no es solo un veredicto: es también un error.

Comentarios (0)

Escribir reseña
Comentar como usuario