Una mentira desesperada, un pacto inesperado y un falso cortejo que está a punto de arruinar el corazón de toda la alta sociedad.

Thea Wickersham tiene veintiséis años, una reputación de solterona intratable y una alarmante tendencia a esconderse detrás de las palmeras en los salones de baile de Londres.

No le importa en absoluto lo que la aristocracia piense de ella; su única prioridad es proteger a su inocente hermana menor, Livvy, de las garras del calculador sir Alaric Vesey, un hombre capaz de destruir el buen nombre de cualquier mujer que se atreva a rechazarlo.

Atrapada en un callejón sin salida durante un baile de temporada, Thea improvisa la mayor locura de su vida: inventa que su hermana no puede casarse porque existe una promesa sagrada...

y que ella misma ya tiene un pretendiente.

¿El problema? Cuando le exigen un nombre, Thea mira por encima del hombro y señala al primer hombre que ve durmiendo plácidamente junto a una columna: Kit Hadley, el temido y codiciado conde de Larkmoor.

Kit lleva tres temporadas perfeccionando el arte de ignorar a las debutantes y a sus ambiciosas madres.

Sin embargo, cuando se despierta en medio de un malentendido social y ve la mirada desesperada de la hermana mayor de su mejor amigo, toma una decisión impulsiva en menos de tres segundos: seguirle el juego a la altiva e inteligente Thea Wickersham frente a todo Londres.

Para sorpresa de Thea, a Kit también le conviene el engaño para librarse de la implacable lista de esposas que su abuela ha diseñado para él.

De este modo, ambos firman un pacto con reglas estrictas: un cortejo ficticio con fecha de caducidad, sin enredos emocionales y, sobre todo, sin ningún contacto físico innecesario.

¿Podrán mantener la farsa hasta el final de la temporada, o descubrirán que el juego se les ha escapado irremediablemente de las manos?

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