El bosque ya ardió una vez. Lo inquietante es que alguien haya vuelto para quemarlo de nuevo.
Cuando varios focos aparecen dentro de una zona forestal de Asturias que ya había sufrido un incendio días antes, la investigadora forense ambiental Elena Sánchez recibe el encargo de averiguar por qué el fuego ha regresado.
La explicación más sencilla parece ser una reactivación del incendio anterior.
Pero las zonas quemadas no siguen una propagación lógica.
Tres puntos aislados. Una caseta dañada. Restos de señalización topográfica entre las cenizas.
Y un hombre muerto durante el primer incendio.
Tomás Valdés, topógrafo, había fallecido tras caer por una ladera mientras intentaba escapar del fuego. Un accidente, según la versión aceptada.
Hasta que Elena descubre que, poco antes de morir, Tomás estaba revisando unas mediciones que no coincidían con los planos oficiales.
A partir de ese momento, lo que parecía una investigación sobre un incendio forestal empieza a revelar coordenadas modificadas, documentos alterados, intereses económicos y demasiadas personas con razones para ocultar lo que ocurrió en el monte.
Porque el fuego puede destruir documentos, borrar señales y cambiar un paisaje.
Pero hay huellas que sobreviven incluso a las llamas.
El bosque que ardió dos veces pertenece a Las huellas de la tierra, una serie de misterio criminal protagonizada por Elena Sánchez, investigadora forense ambiental. Cada entrega presenta un caso completo, un nuevo paisaje de España y un crimen diferente.
Las personas mienten. La tierra no.








