Un barco inmenso continúa navegando aunque nadie parece recordar con certeza cuál era su destino.
Ezequiel, uno de los últimos cartógrafos a bordo, lleva años rodeado de mapas que casi nadie consulta.
Todo cambia cuando un muchacho comienza a hacer demasiadas preguntas y una serie de decisiones aparentemente pequeñas revela algo inquietante: el verdadero peligro quizá no sea una tormenta, sino la forma en que una comunidad aprende a ignorar aquello que debería mirar.
Mientras el barco enfrenta averías, rutas inciertas, decisiones difíciles y una creciente búsqueda de responsables, sus pasajeros tendrán que descubrir qué significa realmente estar a salvo, quién debe decidir el rumbo y cuánto puede costar confundir confianza con certeza.
El barco de los idiotas es una novela alegórica sobre liderazgo, responsabilidad, burocracia, información, miedo y decisiones colectivas.
Porque a veces el problema no es que nadie conozca el rumbo.
Es que todos siguen aplaudiendo el viaje.






