Lección número uno: acércate a tu enemigo.

Imogen Everleigh lleva doce años culpando a una sola familia de la ruina de la suya.

El negocio de su padre, la casa en la que nació y su lugar en sociedad empezaron a derrumbarse el día en que lord Pembroke firmó una orden.

El viejo lord ha muerto, pero su hijo sigue ahí, con el título, la fortuna y una sonrisa que debería estar prohibida.

Así que Imogen tiene un plan. Y un cuaderno con diez lecciones para arruinar a un lord.

Oliver Pembroke, vizconde, encantador incorregible y el hombre más difícil de ofender de Londres, no sabe nada del cuaderno.

Solo sabe que la señorita Everleigh ha irrumpido en su vida exigiendo ver los archivos de su padre, que lo mira como si quisiera empujarlo por una escalera y que él, por algún motivo, no deja de abrirle la puerta.

El problema es que cada plan de Imogen sale al revés.

Intenta ridiculizarlo y lo convierte en el héroe de la tarde.

Intenta vaciarle el bolsillo y consigue que medio Londres lo tome por un santo.

Y cuanto más hurgan juntos en el pasado, menos claro tiene a quién debería odiar, y más claro, a quién no debería besar.

Porque la lección número nueve era muy sencilla: no te enamores.

Y si Oliver encuentra algún día ese cuaderno, el arruinado no será él.

Una comedia romántica de época de enemigos a amantes, con un plan de venganza que se tuerce a cada página, un vizconde que no se deja odiar y una heroína dispuesta a arruinarlo todo, incluido su propio corazón.

Segunda entrega de la serie Lores en apuros. Puede leerse de forma independiente.

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