Amara González es una buena policía, tiene una vida normal, casi predecible. En apariencia todo funciona con la precisión de un reloj y el tedio de una rutina establecida.
Salvo por esos segundos en que su mundo se tambalea, esos que nadie es capaz de ver y la condicionan día a día.
Mareos, insomnio, pensamientos intrusivos, pesadillas recurrentes El responsable de todo ello tiene nombre propio: Julio, el asesino de su madre.
Un hombre que se ha perdido en una ciudad que no tiene secretos para ella, pero ¿qué pasará cuando sups caminos por fin se crucen?
¿Será capaz de honrar sus juramentos o decidirá hacer justicia a su manera?






