Tiene un mechón de mi cabello en el cajón de su mesa de noche.

Enrollado como un secreto. Guardado como un trofeo.

Es entonces cuando comprendo que Darren Marinko no está cobrando la deuda de mi padre.

Me está coleccionando a mí.

47.000 dólares que le debía a su jefe. Eso fue lo que me dejó mi difunto padre. Nada de dinero. Nada de recuerdos. Solo una deuda y la atención de su cobrador más brutal.

Darren aparece en mi café. Me dice que debo pagar quinientos dólares por semana o lo perderé todo.

Le digo dónde puede meterse su plan de pagos.

Sonríe como si le hubiera hecho un regalo.

No me amenaza. Solo… observa.

Se aprende mis horarios. Mis hábitos. La manera en que me muevo por una habitación como si intentara ocupar menos espacio. Él me mira como si quisiera que ocupara más.

Me mira como si quisiera devorarme. Toda entera. Cada curva. Cada centímetro.

Debería huir. Debería gritar. Debería hacer cualquier cosa menos esperar con ansias la próxima vez que aparezca.

Pero nunca he sabido tomar buenas decisiones cuando se trata de hombres peligrosos.

Y él es lo más peligroso que jamás he deseado.

Cruel Debt es OSCURA. El héroe no es un incomprendido. Tampoco es tierno en secreto

¿Viste «desequilibrado» y sentiste que se te aceleraba el corazón?

Bienvenida.

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