’’La imagen golpeó a Miguel en el pecho como un puñetazo.Se vio a sí mismo de rodillas, rodeado de tres hombres, con la boca abierta y la lengua fuera.Vio sus rostros: la sonrisa confiada de Pedro, la mirada calculadora de Daniel, la expresión perezosa de Carlos.Vio a Laura detrás de ellos, observándolo todo desde la cama, con esa nueva sonrisa afilada que había adquirido en la última semana. ’’

Un jugador de póquer apuesta la lencería de su mujer tras quedarse sin dinero. Sus amigos le devuelven las prendas empapadas de semen, y ella las lame hasta dejarlas limpias antes de acordar que cada uno de los hombres se la folle mientras su marido, cornudo, observa.

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