Grayson Abbott siempre ha vivido con una verdad imposible de ignorar:

no importa cuántos partidos gane, cuántos récords rompa o cuántas veces demuestre su talento sobre el hielo, nunca parece ser suficiente.

Con el peso de un apellido que exige perfección y una carrera que empieza a resquebrajarse bajo la presión, el hockey ha dejado de ser el sueño que una vez lo mantuvo a flote.

Ahora, mientras lucha por aferrarse a aquello que le queda, se encuentra cada vez más cerca de perderse a sí mismo.

Mackenzie Reed está harta de fingir. Sobre la pista irradia elegancia, seguridad y control. Fuera, carga con el miedo

constante de decepcionar a todos los que esperan algo de ella. Atrapada en una relación en la que siente que ya no encaja y con unas expectativas que nunca dejan de crecer, Mackenzie se ha acostumbrado a sonreír incluso cuando siente que se está rompiendo por dentro.

Lo que ninguno de los dos esperaba era volver a encontrarse.

Porque hay noches que deberían quedarse enterradas en el pasado. Miradas que es mejor ignorar. Y sentimientos que nunca desaparecen por mucho que uno lo intente.

Mientras sus caminos vuelven a cruzarse, Grayson y Mackenzie descubrirán que las personas que mejor esconden sus grietas son las únicas capaces de reconocer las de los demás.

Y, entonces, tendrán que decidir si seguir huyendo de aquello que sienten, o arriesgarlo todo por alguien que podría convertirse en su única salvación.

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