Cumplir diecinueve años en Halloween debería ser divertido.
Para Misery, sin embargo, esa fecha es todo menos motivo de celebración. Hasta que acaba aceptando ir a una fiesta en un cementerio con sus amigos y se hace una promesa: dejar de pensar tanto y atreverse, por una vez, a hacer algo que jamás se habría permitido.
Entonces aparece él.
King.
Un desconocido disfrazado de calavera que conoce su nombre, juega con sus miedos y convierte la noche en una persecución tan peligrosa como excitante. Misery debería mantenerse alejada de él. Debería correr. Pedir ayuda.
Recordar que los hombres que sonríen mientras sostienen un hacha nunca traen nada bueno.
Pero King despierta una parte de ella que ni siquiera sabía que existía.
Una que ahora ya no quiere volver a dormir.






