Los dioses intentaron borrar su sangre. Él ha vuelto para reclamar el trono.
Más allá de las nubes, suspendida en un mar de vientos eternos, existe la isla de Auravén: un continente flotante de montañas de cristal, bosques que cantan y ríos que fluyen hacia el cielo.
Durante milenios fue el dominio de los Diez Tronos: nueve dioses nacidos del Primer Aliento y el trono que robaron a los reyes mortales. Pero el poder corrompe incluso a los inmortales. Sobre todo a los que olvidaron que alguna vez fueron mortales.
Aetherion, un hombre forjado en el exilio, regresa a Auravén no como príncipe, sino como el último heredero de una sangre que los dioses intentaron borrar.
Para reclamar el trono y salvar a su pueblo, deberá enfrentar a dioses corruptos, liberar bestias mitológicas esclavizadas y decidir si el poder absoluto es una bendición…
o la misma maldición que destruyó a sus predecesores.
A su lado, una cazadora de bestias que no le debe nada. En el camino, una traición escondida donde menos la espera. Y, como única guía, la canción de cuna que su madre le cantó la noche en que lo perdió todo.
Una novela de dioses caídos, bestias ancestrales y un rey que no quería reinar.






