Erik
Pañales, caca y tantas noches sin dormir. Estaba bastante seguro de que en algunos países esto se consideraría tortura, y mis hijos podrían ser juzgados por crímenes de guerra.
Sí, ahora soy papá. Un papá que no tiene ni idea de lo que está haciendo. Un papá que de alguna manera terminó con dos niños que no son suyos, pero jod-... perdón, quiero decir... rayos, los amo.
Solo que... necesito ayuda. MUCHA ayuda.
Mi casa es un desastre y necesito dormir.
Desesperadamente.
Entra en escena Laura, la Reina de la Limpieza.
Tiene que ser una aparición causada por mi mente privada de sueño. Porque Dios sabe que ella es exactamente lo que siempre he querido en una mujer, y una sola mirada a sus curvas y bonita sonrisa me hizo replantearme la necesidad de dormir.
Laura
Que me ofrecieran mi propio programa de televisión fue un sueño hecho realidad.
Como la Reina de la Limpieza, tenía la oportunidad de educar a la gente sobre la importancia de la higiene. Solo que una mirada a mi último proyecto y lo único en lo que podía pensar era en cosas sucias, sudorosas y obscenas.
Erik Larsson me tienta con dulces murmullos, bebés hermosos y una necesidad desesperada de una cocina impecable. El hombre conoce mis debilidades... ¿el único problema?
Se supone que debo irme a mi siguiente proyecto a fin de mes.
La Reina de la Limpieza no se queda... ¿verdad?









