Nueva York, 1882. Una heredera americana harta de hombres. Un irlandés intratable que se niega a marcharse. Una casa en Essex que ninguno de los dos piensa ceder.
Empezar de cero parecía la solución perfecta. Hasta que él abrió la puerta.
Trix Sinclair ha cruzado el Atlántico con una sola idea: olvidarse para siempre de pretendientes, salones y promesas rotas. Pero la casa que le ha dejado en herencia su tía abuela Georgina —una mujer a la que nunca conoció y a la que todos temían— no está vacía.
Samuel Flaherty lleva años viviendo entre esas paredes… y no piensa irse por mucho que una americana mimada se presente con un testamento en la mano. Lo último que esperaba era una heredera con carácter. Lo único que no estaba dispuesto a perder… era el único hogar que le quedaba.
Una situación imposible:
Ella necesita su casa. Él necesita su silencio. Ambos necesitan que el otro desaparezca.
Solo hay un problema.
La atracción no entraba en los planes.
Y cuanto más tiempo conviven bajo el mismo techo… más difícil es saber quién está echando a quién.
…mientras una amenaza invisible se cierne sobre los dos.







