São Paulo amanece vacía. Y el hambre acaba de despertar.

Tandy, un profesor de refuerzo escolar, llega tarde a clase y descubre que su autobús es el único que nadie se atreve a tomar.

En la plaza central, un hombre de sonrisa serena y dedos de alquitrán lo observa sin pestañear.

Minutos después, el sol se desploma, la niebla brota del asfalto y la ciudad entera se convierte en un cascarón hueco y silencioso.

Junto a Lucas, un alumno atrapado en el edificio de la asociación vecinal, Tandy intentará huir de unas criaturas que drenan cuerpos hasta dejarlos convertidos en envoltorios translúcidos.

Pero las calles ya no llevan a ninguna parte: el suelo se resquebraja, el metro es una tumba y algo antiguo, hambriento y mineral está desgarrando el velo que separa la realidad de un abismo estelar.

En las profundidades de la favela, entre runas de sangre, altares de hueso y una sacerdotisa corrompida por cuatro siglos de simbiosis, Tandy y Lucas descubrirán que el fin del mundo no es un estruendo, sino una cosecha.

Y que el único modo de enfrentarse a un dios que bebe miedo es ofrecerle un sacrificio nacido del amor y la desesperación.

El despertar del hambre es la primera entrega de la saga

El velo roto, un horror cósmico y visceral donde la ternura y el espanto se enredan como la niebla en los tobillos. Bienvenidos a la Cosecha. El altar aguarda.

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