La trágica y conmovedora historia del niño salvaje que causó sensación en los salones parisinos y convirtió la filosofía en un reality show.
«Antes del alba del 9 de enero de 1800, una criatura extraordinaria emergió del bosque de Saint-Sernin, en el sur de Francia.»
Así empieza la historia del Pequeño Salvaje, un niño abandonado por sus padres y capturado, años después, mientras buscaba alimento en un huerto.
Tenía forma humana y caminaba erguido, pero se comportaba como un animal.
La noticia corrió como la pólvora en el París posrevolucionario, donde su destino pasó a ser un asunto de Estado.
Muchos vieron en él la posible respuesta a algunas preguntas centrales del pensamiento moderno: ¿es el hombre bueno por naturaleza?
¿Son la crianza y el entorno los que lo humanizan?
¿Cómo afecta nuestro dominio del lenguaje al modo en que vivimos en sociedad?
A caballo entre el tratado filosófico y la investigación forense, casi como un Oliver Sacks de la historia cultural, Roger Shattuck reconstruye el clima intelectual de la época y la relación entre el Pequeño Salvaje y Jean Itard, el joven médico que,
desafiando a quienes creían que el chico padecía un retraso irremediable, se empeñó en civilizarlo.
Con paciencia, imaginación y una fe casi heroica en el poder de la enseñanza, Itard desarrolló métodos pioneros que influirían en la educación especial, anticiparon el método Montessori e inspiraron una de las películas más humanas de Truffaut.
La crítica ha dicho…






