Nina tiene muchas virtudes, pero la paciencia no es una de ellas. Y menos cuando se trata de Nico.

Nico, por su parte, disfruta irritarla. Es su pasatiempo favorito.

No es que se vean tanto… solo en reuniones, fiestas y cada vez que el novio de ella lo invita, porque, claro, Nico tenía que ser su mejor amigo. Ah, y también cada mañana, cada noche y cada vez que salen a sus balcones. Pero eso es un detalle menor.

Todo parece ir «bien» (o lo que sea que eso signifique) hasta que Nina descubre un secreto que los involucra a los dos y, como si el universo no tuviera mejores cosas que hacer, ahora están obligados a pasar mucho más tiempo juntos.

Porque el karma es un cabrón, ¿verdad?

Sobre todo cuando insiste en convertir a tu peor dolor de cabeza en tu historia de amor.

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