La casa nunca dejó de esperar a que alguien recordara lo que enterró.

Cuando Elena hereda la casa de su abuela en un pueblo que su familia dejó atrás hace veinte años, cree que está recuperando un pedazo de su historia. Su esposo Mateo ve la oportunidad de empezar de nuevo. Su hija Sofía, de diez años, es la primera en darse cuenta de que no están solos.

Al principio son detalles pequeños: una puerta que no se queda cerrada, un olor a flores marchitas en un cuarto vacío, una fotografía familiar con un rostro cuidadosamente recortado.

Pero cada respuesta que Elena encuentra abre una pregunta más profunda sobre lo que su abuela hizo dentro de esas paredes, y por qué nadie en la familia volvió a pronunciar cierto nombre.

Esto es lo que te espera:

Un secreto familiar que se desenreda capítulo a capítulo, sin trucos baratos.

Fenómenos paranormales que escalan junto con la verdad, no antes ni después.

Una casa que se convierte en el personaje más peligroso del libro.

Un final que conecta cada pista sembrada desde la primera página.

Cuanto más cerca está Elena de la verdad, menos segura está su familia dentro de su propia casa.

Algunas herencias no se reciben. Se pagan.

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