El psiquiatra Valentín recibe un nuevo caso en San Julián de las Nieblas: un hombre sin nombre, encerrado durante tres años en el pabellón de crónicos y reducido a una cifra, 612.
El paciente apenas habla. En cambio, ha llenado siete cuadernos con asteroides, volcanes, flores enfermas, reyes eternos y zorros que enseñan a obedecer.
Detrás de ese mundo se dibuja la historia de varios niños sometidos a un programa clandestino que convirtió el cuidado en encierro y la terapia en una forma de dominio.
Cuando una prueba genética confirma que el desconocido es Adrián, su hermano desaparecido veintiocho años atrás, Valentín tendrá que regresar a la casa de su infancia y revisar cuanto creyó recordar sobre aquella noche.
Los personajes de los cuadernos empiezan a adquirir rostros reales.
Algunos todavía trabajan en el hospital.
Otros llevan décadas protegiendo sus nombres.
Para sacar a Adrián de B-612, Valentín deberá enfrentarse a una institución construida sobre expedientes borrados, testimonios rotos y muertos que continúan decidiendo por los vivos.
En este viaje, las estrellas permanecen mudas, las rosas aprenden a defenderse y crecer significa dejar de llamar refugio a la jaula.







