No le entregues el lápiz es una memoria íntima sobre crecer, convertirse en madre y aprender a vivir con una enfermedad que nunca se toma un día libre.
Karla Nicolle Negrón Flores tenía apenas ocho años cuando se durmió siendo una niña saludable y despertó con un diagnóstico que cambiaría su vida para siempre: diabetes tipo 1.
Desde entonces, su historia ha transcurrido entre agujas, números, hospitalizaciones, agotamiento, adolescencia, cambios en su cuerpo y el deseo constante de sentirse como cualquier otra persona.
Pero esta no es solamente una historia sobre diabetes.
Es la historia de una niña que creció, se enamoró, se convirtió en madre a los diecinueve años y descubrió una nueva razón para cuidar de sí misma.
Es la historia de un embarazo de alto riesgo, un parto complicado, una hipoglucemia severa que casi le cuesta la vida un mes después de dar a luz y una batalla silenciosa con la ansiedad y la depresión que finalmente la llevó a pedir ayuda.
También es la historia de cómo aquella niña que alguna vez necesitó paciencia terminó trabajando en pediatría, convirtiéndose en una de las personas que ella misma necesitaba cuando era pequeña: alguien dispuesto a mirar más allá de un diagnóstico y tratar a cada niño con amor,
paciencia y humanidad.
A través de la maternidad, la salud mental, los sueños, las pérdidas y dieciséis años viviendo con diabetes tipo 1, Karla descubre que estar “controlada” nunca significó ser perfecta. Significó dejar de permitir que un número decidiera cuánto valía o cómo debía sentirse consigo misma.
No le entregues el lápiz es una historia para quienes alguna vez se han sentido definidos por un diagnóstico, un número, una etapa difícil o una versión de sí mismos que ya no reconocen.
Porque la diabetes puede ocupar páginas enteras de una vida.
Pero nunca tiene que convertirse en su autora.






