Ella era la pieza que le faltaba a su caos; él, la sombra de la que ella no sabía que necesitaba escapar.
Desde el momento en que Elisa pisó el campus universitario, su destino quedó sellado.Un compañero de clases desarrolla una obsesión milimétrica por ella, vigilando cada uno de sus pasos.Sin embargo, Elisa no es una víctima indefensa.
A medida que sus mundos se entrelazan, el poder se equilibra en una balanza perfecta.
Dos lados de una misma moneda, atrapados en un juego de obsesión mutua donde la última rosa en marchitarse decidirá quién se queda con el control.







