Erótica posesiva intensa contemporánea.

La esconden de una amenaza real en una casa colgada de un acantilado del Cantábrico, al cuidado de un escolta que tiene una sola norma: jamás sentir nada por la persona que protege.

Pero Lúa puede irse cuando quiera, y no se va.

Y cada noche que lo desea cruza, por voluntad propia, la única línea que él juró no cruzar.

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