REGRESÓ DEL RÍO DONDE TODOS LA CREÍAN MUERTA. NO PARA RECLAMAR SU NOMBRE, SINO PARA DESTRUIR AL HOMBRE QUE INTENTÓ AHOGARLA.Durante ocho meses, las Highlands me han llorado.
Mi padre firmó mi duelo.
Y el monstruo que me arrojó a la corriente del Glenmorr creyó que el barro se había tragado su crimen para siempre.
Se equivocó.
Mi nombre es Edina Cairn.
He pasado el invierno en una cabaña de la costa, aprendiendo a caminar con una rodilla rota y a respirar en cuatro tiempos para contener el miedo.
No regreso buscando venganza.
Regreso buscando pruebas.
Tengo un documento falsificado cosido en el dobladillo de mi falda y doce días de margen antes de que el tratado de mi boda se convierta en una trampa mortal.
Sé quién intentó matarme.
Y sé que se sienta cada noche a la mesa del castillo Duncraig, escondido detrás de una sonrisa impecable.
El problema no es el asesino.
El problema es Fergus MacAran.
El Laird con el que debía casarme.
Un hombre que gobierna con una calma más peligrosa que cualquier espada y que, desde el primer segundo en el patio, supe que era el hombre equivocado en la historia correcta.
Fergus sabe que oculto secretos.
Sabe que mis manos están demasiado quietas.
Y lo que es peor: ha empezado a mover las guardias para proteger mi corredor.
Mientras el invierno se instala en los muros de piedra, el juego de ajedrez se vuelve sangriento.
Mensajes que desaparecen. Criados silenciosos que saben demasiado. Candados nuevos en las bodegas. Un incendio provocado a las dos de la mañana para quemar las respuestas.
Hombres que comienzan a morir antes de poder hablar.
En esta guerra de pasillos, la amenaza más difícil de controlar no es el monstruo que me acecha en la sombra… sino el Highlander poderoso y protector que entrena en el patio al amanecer y que me obliga a recordar por qué decidí volver.






