«¿Quién diablos puede ser completamente feliz en estos tiempos? Todo el mundo está roto por algo. El mundo solo se divide entre los que confiesan su dolor y los que no».

Jerry es el alumno serio de la clase: cínico, observador y profundamente aburrido de las verdades simples y las rutinas predecibles de un pequeño pueblo.

Él cree que el deseo es solo un trámite biológico y que el amor es un invento para ilusos.

Su única vía de escape es mirar el mundo a través del lente de su cámara fotográfica.

Pero todo cambia el día en que llega Leah.

Radiante, magnética y desconcertante, Leah rompe todos los esquemas de Jerry desde el primer segundo.

Detrás de su rostro tierno y su sonrisa deslumbrante, se esconde una mente fascinada por lo bizarro: árboles raros con venas de sangre y fotografías en escenas de crímenes forenses.

Ella huye de un pasado traumático en Valencia; él busca desesperadamente un huracán que destruya su monotonía.

Obligados a trabajar juntos en un proyecto escolar, Jerry se ve arrastrado a un laberinto donde la imaginación y la realidad se confunden. Lo que empieza como una intensa intriga intelectual pronto se transforma en una obsesión física y mental devastadora.

Escrita con una voz cruda, directa y sin censura, Atenea Lawrence nos sumerge en el inicio de una crónica apasionada que demuestra que cuando dos mentes complejas se desafían, la conexión se convierte en un vicio refinado para entendidos...

un vicio del que es imposible escapar.

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