El Vicio de los Entendidos 21
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El amor es la meta.

De: Jerry

Para: Leah

Asunto: Aquel beso.

Ese beso para mi significó un nuevo comienzo.

P.D. Aún en mi corazón.

De: Leah

Para:Jerry

Asunto: Un solo beso.

Enserio, tu crees eso, de verdad.

P.D. Tu siempre en el mio.

De: Jerry

Para: Leah

Asunto: Un beso eterno.

Si. Podemos intentar eso y más.

P.D. Di que sí.

De: Leah

Para:Jerry

Asunto: Intentémoslo.

Solo dejemos que fluya.

P.D. ¿En tu casa o en la mía?

De: Jerry

Para: Leah

Asunto: Primero invítame un café.

Primero debes cortejarme, esta vez no será nada fácil.

P.D. Soy un hombre difícil.

De: Leah

Para:Jerry

Asunto: Mañana nos vemos.

Salgamos a tomar vino.

P.D. Paso por ti a las 12:00 hrs.

De: Jerry

Para: Leah

Asunto: Por un nuevo comienzo.

Te estaré esperando.

P.D. Cuidaté.

Mis pensamientos, mis deseos y mis sentimientos le pertenecían a Leah.

Perderme ante ella, ante su sabor, su olor, y su esencia.

Solo tuve que verla una única vez más para sentirme perdido completamente.

Aunque esos pensamientos no podían dejar de recorrer mi mente, esos pensamientos inconclusos, de temor, de ausencia, de ansiedad y tristeza.

No sabía que me estaba pasando, me sentía tan feliz de volverla a verle, a sentir sus suaves y húmedos labios, de oler el perfume de su piel, me sentía realmente bien, pero también tenía estos sentimientos revueltos, estos sentimientos inconclusos y de miedo.

Me encontraba en una enorme controversia, un desacuerdo entre mi corazón y mi cerebro, ante mi cuerpo y mi razón, estaba angustiado de verdad.

Sabía que estos momentos pasarían, pero ahora me tentaba el correr a buscarla y entre correr lejos de ella, no quería sentirme vulnerable, debía controlarme, ser más razonable, controlar mi cuerpo, mi corazón, ahora debía ser y tener esa capacidad de cordura.

Me prometo no volverme a sentir vulnerable, ni dejar que mi corazón quedó hecho trizas.

Esta noche fue una de las noches más largas de mi vida, los pensamientos y la ansiedad me inundaron, quería que fuera de mañana y volver a estar junto a ella.

Finalmente no se a que hora, logré dormir y descansar, tan profundamente que me desperté tan solo un par de horas antes de que Leah pasara por mi.

-Hola, ¿cómo pasaste la noche?- preguntó Leah.

-Un poco pesada, estuve trabajando un rato y dormí algo tarde. y ¿tu?.

-dormí muy rico, tenia años que no lograba descansar a tal plenitud, aunque desperté tarde y no alcancé a desayunar, así que anda vamos por algo para calmar esta hambre que me domina.

-y ¿Qué se te antoja?

-Tu, te me antojas tu, lo único que quisiera en estos precisos momentos es comerte, esqué te ves realmente rico, además hueles delicioso, y admito que sabes tan bien, que con solo comerte a ti seria eternamente feliz.

-Nunca cambias, siempre con tu sarcasmo y tu doble sentido, en serio Leah podemos comer comida nutritiva y ya.

-Qué mejor comida que esa, es carne, es nutritiva y además al mismo tiempo se hace ejercicio- replicó.

-Anda ven súbete al auto, ahora te llevaré al pasado.

-Al pasado, ese pasado feo y desagradable- murmuró.

-Al pasado, en el cual solíamos amarnos y hacer el amor como si fuese la última vez.

-Vamos, Jerry soy toda tuya, llévame a donde quieras, haz de mí lo que quieras, te entrego mi cuerpo, puedes hacerme tuya.

Esas palabras de Leah sólo me excitaron.

Mi falo se puso erecto a más no poder, todo duro y mojado.

Mi cuerpo se estremeció de pies a cabeza, Leah en ese momento beso mi mejilla y tocó mi hombro, yo la jale del brazo para que nuestros cuerpos quedaran unidos uno al otro, tan juntos, tan pegados, tan uno mismo que parecían hologramas.

Nos comenzamos a besar, pero ese beso, ese beso fue un beso tan lento y a la vez tan desesperado, como si nuestros labios supieran lo mucho que ambos deseábamos eso, lo mucho que lo extrañábamos, y necesitábamos.

Sus labios estaban tan suaves, fríos y húmedos, y su cuerpo tan caliente, en ese momento solo podía imaginarla encima de mi, imaginarla mordiendolé el labio, besándole su cuello y penetrándola.

Penetrando no solo su húmeda y rica vagina, sino penetrando su mente, sus sentimientos y su alma.

Penetrando hasta el último rincón y quedándome allí, en su corazón, en su mente y su razón.

-Vamos Jerry, a ese hermoso pasado que me prometes- murmuró Leah a mi oído.

-Entiendo, vamos te abriré la puerta del auto, siéntate y relájate, pronto llegaremos.

-Y dime qué música te gusta escuchar, qué música pongo para el camino.

-A mí me gusta la melodía de tu hermosa y dulce voz.

-Mi voz, vamos Jerry. Acaso estás de broma, mi voz es fea y ruidosa, un poco dramática y molesta, de donde sacas que mi voz es hermosa y dulce.

-Para mí es la voz más hermosa y dulce que he escuchado, más cuando cantas toda desafinada y casi gritando.

-Eres un bobo, si canto hermoso, soy como una diosa griega cantando bajo la fría lluvia y helada noche.

-Más que como la diosa griega, creo que eres como un gato aullándole a la luna.

-Te pasas, un gato es mucho más desafinado que yo, además cuando un gato le aúlla a la luna, salen sus amigos gatos esos que conforman la banda de los gatos aulladores y cantan con él, le hacen coro, y yo soy solista y no tengo banda.

- Sabes podrías unirte a su banda como solista principal, quizá los gatos te quieran en su banda, ya que tu si que gritas muy fuerte.

-Hablando de eso, la semana pasada estaba en el hospital de guardia y llegó a urgencias, por una caída en las escaleras de mi cantante favorito.

Yo no lo podía creer, no podía dejar pasar esa oportunidad que la vida me puso enfrente, y después de ser su heroína como médico, le pedí que se tomara una foto conmigo y su autógrafo.

Eso me puso realmente feliz, siempre quise ir a uno de sus conciertos y conocerlos, pero por el trabajo y siempre el trabajo nunca he podido.

-Me sorprende no saltaras a sus brazos, y te pusieras a cantar allí, siempre te ha gustado mucho su música. Me sorprende el nivel de madurez que has logrado mi niña hermosa.

-Si, también a mi me sorprendió, creo que diez años atrás lo hubiera hecho.

-Hemos llegado, esta es la continuación de nuestra historia, una historia que debía ser siempre nuestra.

-Pero que hermoso lugar. Cómo logras recordar todos nuestros planes, todos nuestros sueños y anhelos juntos no entiendo, porque todo es perfecto contigo.

Ese lugar a donde fuimos fue un hermoso paseo en un pueblo mágico, un pueblo con años de historia y repleto de cultura.

En el pasado habíamos acordado ir y llevar a nuestro pequeño John a conocer, ese fue uno de nuestros planes, uno de los primeros sueños cuando supimos que ella estaba embarazada.

El inicio de nuestra vida juntos. Ese no era cualquier paseo, era un paseo especial, el paseo que inicia nuestro futuro juntos, nuestra vida juntos, y tomados de la mano caminamos, recorrimos todo el lugar hasta llegar a una heladería.

Su helado preferido siempre fue uno de fresa con crema, y el mío de limón.

El verla saborear ese helado, sentada al lado de mi, me enamoró de verdad, parecía una niña feliz, una niña pura, y tranquila, parecía que ese helado era lo que más había anhelado en su vida.

Suspiraba y saboreaba, disfrutaba ese helado en verdad, que cuando lo termino respiro profundo con una satisfacción, como si algo en ella le dijera que ahora estaría bien, que ya todo había pasado, que ya las cosas fluirán y no habría más drama y dolor.

Se levantó de la banca y se sentó en mis piernas, me abrazó fuertemente y me besó el cuello, murmuró algo a mi oído, que hasta ahora no he podido descifrar.

Pero el calor de su voz, el aroma de su cuerpo y la textura de su piel, me excitaron y lo único que deseaba era hacerle el amor en ese momento, deseaba arrancarle la ropa con mi boca, tocarle, besar y acariciarle sus senos, su cintura y sus piernas.

Perderme en su cuerpo, en cada centímetro, en todo y cada espacio de su piel.

Ella me besó lentamente, mordió despacio mi labio y despeinó mi cabello.

Se levantó y me jalo hacia ella, y así quedamos abrazados, pegados y fundidos unos cuantos minutos.

-Vamos Leah, caminemos hasta el final del paseo.

-Oh Jerry eres y serás siempre mi perdición.

-Tu perdición, eso quiere decir que cuando me ves no puedes dejar de pensar en mi, y que siempre estarás a mi lado.

-Eso quiere decir que siempre estaré a tu lado, te besaré, te abrazaré y dormiré junto a ti.

-Estas hablando en serio, esto es serio Leah. Sabes que siempre he estado enamorado de ti, que nunca he podido olvidarte y que lo único que deseo es estar a tu lado.

-Enamorado de mi, ¿y porque estas enamorado de mi?, después de tantos años, de tanto tiempo y de tanto dolor que nos hemos causado.

-Verás, siempre me he preguntado eso. Y la respuesta es simple, mi corazón te pertenece. Además si me pongo racional, es verdad que hemos pasado cosas difíciles, y mucho dolor, pero también hemos pasado mucho más cosas hermosas, maravillosas y realmente especiales, eso es más importante.

-Y ¿tienes miedo?, miedo de esto, miedo de mí, de mis sentimientos por ti y de los tuyos por mi.

-Para ser honesto, tengo mucho miedo, miedo de amarte, de hacerte el amor y perder la poca cordura que me queda. Me ha costado mucho trabajo poder reconstruir mi corazón, poder confiar, y arriesgarme, pero estoy seguro que contigo valdrá la pena.

-En serio, eso crees.

-Si, cada segundo que paso contigo vale la pena, cada segundo a tu lado es lo más valioso de mi día.

- Eres un amor Jerry. Te pareces si vamos a descansar, no se si es la edad o que pasa conmigo pero de verdad estoy muy cansada de caminar.

-Claro, vamos a casa y allí pedimos algo de comer y vemos una película, ¿te parece?

-Es una genial idea, me gusta. Vamos.

Nos dirigimos al auto, y la hice conducir, realmente necesitaba que ella condujera, era algo que mi instinto me decía y no sabia porque.

Recorrimos un hermoso sendero y yo no podía dejar de mirarla, de mirar como ella conduce, como ella iba toda concentrada, toda callada, toda hermosa y necesitaba encapsular ese momento, así que le saque una, dos y mil fotos más, ella era mi musa, amaba tomarle fotografías.

Capturar cada cara que ella hacía, cada posición, cada gesto y puchero.

Capturar ese momento preciso donde ella sonreía, se iluminaban sus ojos y era feliz.

-Hemos llegado, ven pasa a casa- le dije a Leah.

-Claro, y que se te antoja comer, yo estoy entre un sushi, unos tacos mexicanos o comida China, ¿tu que dices?.

-Pidamos de todo un poco, con un rico vino.

-Perfecto y que película decides, yo quisiera ver “Posdata te amo”.

-Me parece bien.

Esa tarde comimos de todo un poco, mientras hablábamos de todo un poco, y vimos aquella película tan romántica y todo un cliché.

Para ser honesto no es de mis preferidas, pero a Leah, a ella le fascina esa película.

Cuando estábamos viendo la película Leah comenzó a murmurar cosas a mi oído, la calidez de su voz, me estremeció y erizo mi piel, comenzó a desabotonar mi camisa y a besar mi cuello, nos empezamos a besar, tan apasionadamente, tan íntimo y con tanta locura, que me excite de una forma bestial,

lo único que quería era arrancarle el vestido entallado que ella llevaba puesto.

Le mordí el oído, el cuello y el labio, la tire en la cama y le subí el vestido, la bese lentamente y acaricie su cabello con una mano y la otra la metí bajo su vestido, le baje las pantaletas y le toque su húmeda y caliente vagina, mi mano no podía dejar de acariciar, tocar y penetrar su vagina,

era tan rica, y caliente, que lo único que quería era hacerla chorrear.

Me sumergí en su cuerpo, le bese y lamí los pechos despacio hasta llegar a su vientre, con mi lengua recorrí desde su pelvis, sus piernas hasta su húmeda vagina, la lamí y chupe haciéndola gemir y gritar de placer.

Leah me gritó que la penetrara, recuerdo sus palabras “hazme el amor Jerry”, me puse más y más duro, más erecto y húmedo.

La tire a la cama y de una manera lenta la penetre, entre en ella, despacio y super duro.

Entré y salí, entré y salí, mientras la besaba y le mordía el labio, le bese el cuello, le chupe los senos mientras entraba y salía.

Sentir su vagina chorreando y caliente me ponía el falo super duro, super erecto de una manera diferente de una manera sensacional.

Ella se subió en mi y se comenzó a mover de una manera sensual, de una manera única y diferente a todo lo conocido, incluso más excitante y más placentera de cuando éramos jóvenes, de una manera circular, entraba despacio y salía.

Verla encima de mí, su cuerpo, sus senos, ver su cara y sus expresiones al moverse me hicieron terminar de una manera loca y explosiva, sentí como mi semen recorrió todo mi falo y entró en ella.

Eso fue tan excitante y loco que hizo que mi cuerpo se estremeciera.

Pero, abrazarnos y quedar repegados todos sudados y cansados después de un rico sexo, fue sin duda hacer el amor, juguetear con su cabello, juguetear con su piel, con sus mejillas y labios, me hicieron soñar despierto, soñar con un futuro con ella, un futuro no muy lejano.

La intensidad de la plática que tuvimos después me dio aliento, me dio fuerzas de seguir, de luchar por algo más, creer, y pensar que por fin había valido la pena todo dolor, todo sufrimiento.

Nuestros planes comenzaban, era el inicio de una vida juntos, de formar una familia y envejecer uno al lado del otro.

-Nunca te salgas de nuevo de mi vida, esta vez no lo soportaría, creo moriría de tristeza.- le murmuré al oído.

-Nunca lo are, estoy lista para un presente juntos, para el inicio de una vida como esta, de vivir todos los días junto a ti.

-Por favor quédate a dormir hoy a mi lado, hoy y siempre.

-Me quedaré hoy a dormir contigo, pero lo de quedarme para siempre necesitamos planearlo.

Año 2022