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Todo por un futuro juntos.
Comenzamos el año planeando nuestras primeras vacaciones juntos, Leah quería ir a Alaska a la nieve, yo quería algo más cliché, ir a México a la playa de Cancún.
Y resolvimos la disputa con un juego de ajedrez.
Ella era demasiado buena en el ajedrez, pero yo pasé los últimos diez años jugando, y aprendiendo todo con la finalidad de siempre ganarle.
La partida comenzó, ella como siempre elegía las negras, y yo las blancas, ella empezó a ganarme y cuando creí que ya estaba
perdido, que ya estaba ella apunto de darme Jaque mate, se distrajo o se confió, no estoy seguro, pero le di la vuelta y le gane, le gane acorrale a su rey y le hice Jaque mate.
Uno de mis mayores sueños era ir a las playas mexicanas, todos mis conocidos y amigos hablaban de lo maravillosas que eran, el clima perfecto, el mar cálido, la gente amable, la comida exquisita y el lugar tranquilo.
Así que tras la victoria que acababa de tener, mi sueño se haría realidad, viajar a Cancún, México con Leah.
-Esta bien mi vida, acepto la derrota. Iremos a la playa-refunfuño.
-Claro corazón, veras que no te arrepentirás, ademas podrás probar los verdaderos
tacos y pozole mexicanos que tanto te gustan- respondí.
-Eso es lo que más feliz me pone.
-Te parece si nos vamos los primeros quince días de febrero.
-Está perfecto, así puedo arreglar las cosas de mi trabajo, porque ya estoy muy cansada de viajar de Minnesota a Madrid. Todo el año pasado nuestra rutina fue esa, viajar para vernos y estar juntos, eso ha cansado mi vida, tenemos que modificar las cosas, ya no puedo seguir viajando, -replicó.
-Todo mejorará, todo mejorará. Tu debes de estar tranquila y ser paciente.
Ella tenía toda la razón, pues el año pasado nos vimos muy poco, solo un par de días al mes, con su vida y mi vida tan diferentes, realmente nuestras vidas habían tomado caminos tan diferentes, vivimos a miles de kilómetros de distancia, ambos teníamos un buen trabajo en diferentes países.
No nos habíamos planteado la idea de dejar nuestra vida e ir al lado del otro, pero tampoco nos habíamos planteado la idea de separarnos, de alejarnos nuevamente, queríamos una vida juntos, queríamos un futuro juntos y yo estaba dispuesto a solucionarlo.
Planeaba pedirle matrimonio en nuestras vacaciones juntos, realmente le quería dar esa sorpresa, estaba convencido y seguro de querer dejar mi vida, mi casa, trabajo y proyectos por irme a vivir al lado de ella.
De: Leah
Para:Jerry
Asunto: Mañana nos vemos.
Mi vida ya mañana nos volvemos a ver, pero esta vez en Cancún, México. Por un lado me entristece el que no volemos juntos para allá, pues tu estas en Madrid y yo en Minnesota. Pero por otro lado me alegra que mañana nos volveremos a ver y estaremos juntos estos quince días.
P.D. Te amo.
De: Jerry
Para: Leah
Asunto: Feliz de verte.
Corazon no estes triste, se que aun no vivimos en el mismo país, pero las cosas pasan por algo. Mañana estaremos juntos de nuevo disfrutando de la playa, en Cancún juntos. Anhelo caminar junto a ti, tomados de la mano en aquellas arenas, bajo el cálido sol.
P.D. Te amo más.
De: Leah
Para:Jerry
Asunto: Te extraño.
Estoy ansiosa de verte y comerte. Me haces tanta falta. Te deseo un feliz viaje.
P.D. Te amo mucho más yo.
De: Jerry
Para: Leah
Asunto: Feliz de verte.
Si, ya mañana estaremos juntos de nuevo. Ten un feliz vuelo tú también.
P.D. Te amo hasta el infinito y más allá.
Leah llegó primero a Cancún, México y me esperó por una hora en el aeropuerto, cuando por fin llegué, ella corrió hacia mí para besarme y abrazarme.
Se veía realmente feliz y tranquila. Yo no podía estar más feliz con ese recibimiento, pues ella simplemente era muy romántica y cariñosa, sus besos, sus abrazos y su cálido recibimiento me afirmo esa decisión de querer pasar toda mi vida con ella, ese certeza de querer pedirle matrimonio.
-Mi vida te esperé con ansias, y con muchas ganas de poder besarte y despeinar tu lindo cabello- dijo Leah.
-yo igual, tenía tantas ganas de verte, de morder tus labios y de poder dormir a tu lado, te amo mucho, eres mi razón de vida- replique.
-Vamos amor, tomemos un taxi hacia el hotel, estoy muy cansada y quiero dormir una hora, es que salí de turno esta mañana y fui al aeropuerto para no perder el vuelo y justo alcance a llegar, estoy muerta de cansancio- replicó.
-Yo he dormido todo el vuelo, pero igual estoy cansado, aunque tengo hambre y muchas ganas de comerte.
-De comerme, enserio amor, tan solo con verme, y con un besito te dieron ganas de comerme.
-Yo tengo ganas de comerte siempre, eres deliciosa y me satisfaces, cada que pienso en ti, cada que recuerdo tus labios, tus ojos, tus piernas y todo de ti, me dan ganas de comerte.
Recién llegamos al hotel donde nos hospedamos y lo primero que hicimos al entrar a la habitación fue desnudarse lentamente mientras nos besábamos, parecía que moríamos de ganas de tocarnos, sentirnos y hacer el amor.
Leah se quitó la blusa y yo me quite la camisa, ella me beso despacio el cuello, el pecho y mordió mis labios mientras lo le quitaba el sostén, nos besamos lentamente mientras le desabotona aquella falda de mezclilla negra y toda deshilachada que llevaba puesta.
me agache para besar su cuello, sus pechos, su abdomen y vientre, y con la boca le quite las pantaletas ella vestía unas sexys y negras pantaletas de encaje, en realidad eso me prendió, me puso el falo más erecto y duro.
Bese y lamí su pelvis, sus piernas, los labios de su vagina, su clítoris y la entrada de la vagina, estaba toda húmeda, caliente y sabia a ella, ella no paraba de gemir y gritar, pedía más hasta que la hice terminar, chorrear de placer.
Leah hizo lo mismo conmigo en lo que besaba mi pecho, desabotonar mi pantalón, y me lo bajo, mordió y beso mi pene encima del boxer y eso me prendió más.
Labio mis piernas y me quito el boxer, Leah se puso de rodillas enfrente de mi y tomo mi pene con su mano y lo froto en su cara, en sus labios, en sus senos, mi pene no paraba de chorrear, y Leah lo beso lentamente, lo mordisqueó con sus labios, lo introdujo en su boca y lo lamió,
lo chupo y lo beso hasta que me hizo eyacular, en su cuello, su pecho y sus senos.
Después nos fuimos a duchar juntos, nos abrazamos y besamos en la ducha, le enjabone todo su cuerpo, y su hermosa cabellera, ella igual enjabono mi cuerpo y mi cabellera, en el proceso nos toqueteamos mucho, desde sentir su piel, las curvas de su cuerpo, su abdomen,
su rico trasero y sus tersas piernas.
Seguimos muy calientes ambos, no parábamos de besarnos y tocarnos, Leah se puso de espaldas a mi y la agarre del trasero para hacerle el amor, introduje mi pene en su vagina, lo metí sutilmente, despacio y después rápidamente una y otra y otra vez, ella no paraba de gemir y gritar pidiendo por más,
eso me puso tan caliente que termine adentro de su cálida y húmeda vagina.
-Bajemos a comer muero de hambre- le dije a Leah.
-Muero de sueño, después de un buen sexo hay que dormir.
-Sí pero también tenemos que comer, para recuperar energías.
-Esta bien, dame cinco minutos y me alisto- replicó.
Bajamos al restaurante del hotel, y era tarde de tacos, gorditas, enchiladas, pambazos, y comidas de mar como caldo de camarones, torta de camarones, filete de pescado en salsa roja y cócteles.
Leah se quedó impresionada con la comida, creo que estaba muy feliz y sus ojos brillaban como los de una niña cuando es noche de halloween y consigue muchos dulces.
Ella realmente estaba feliz, y yo no podía dejar de mirarla, de mirarle sus expresiones, su linda cara y sus ojos brillando, con ese brillo como el de la luna cuando está completamente llena.
Tras aquella rica comida, paseamos un par de horas por la playa caminando juntos tomados de la mano.
-Me gustaría vivir en la playa, salir a correr a diario, nadar en las tardes, y comer mucho- dijo Leah.
-Suena un bonito plan, hay que mudarse para acá- replique.
-Estas bromeando, cómo nos mudamos para acá.
-Fácil, tomas tus maletas y nos venimos, así de fácil querida.
-Oh, yo te estoy hablando en serio Jerry, me gustaría vivir en una de estas cálidas playas de México, son hermosas y tienen comida deliciosa.
-Yo prefiero la ciudad, amo mi linda casa y mi trabajo, el ruido de los autos me tranquiliza, además esos largos caminos de regreso a casa puedo cantar y pensar- replique.
-Que aburrido eres, ya todo un señor preocupado por el trabajo, la casa perfecta y esas mundanas cosas, ¿que te ha pasado querido?.
-La vida, la edad, y las cosas, eso es lo que me ha pasado.
-La vida, esa vida es un poco predecible no crees, eso de nacer, crecer, reproducirse y morir, eso es todo un cliché es la vida misma- replicó Leah.
-Recuerda también el trabajo, la casa y carro hermosos, eso es la vida, es por lo que uno vive, por lo que uno lucha y progresa.
-Y tú le llamas a eso vida. No se que me pasa hoy, no se si es la edad pero me encuentro un poco cansada, un poco enfadada de la vida así tal cual la conozco, creo que necesito un rotundo cambio, una vida más plena más llena.
Me cansa el solo verte una vez por mes, me cansa el escribirte cientos de mensajes como adolescente, preferiría decirte todo eso y más al oído, abrazándote, besándote, a la horas de dormir juntos, ducharnos juntos y esas cosas que son la vida.
-Yo igual amor, desearía eso y más.
-Que más Jerry, qué más desearías.
-Desearía vivir contigo, desde ahora y hasta envejecer juntos, salir de viejitos a la calle tomados de la mano por un helado, que tengamos muchos hijos, muchos nietos y que estas sean nuestras primeras vacaciones uno al lado del otro- replique.
-Pero esa es la vida amor, esa es simplemente la vida, no crees que es aburrida, que debemos aspirar a algo más, a algo diferente y más excitante.
-algo más, algo diferente y más excitante, y como que sería ese algo- dije.
-No sé, Jerry, simplemente me estoy cansando. Sabes algo creo que tengo algo que
decirte, algo que te he ocultado durante este tiempo. Lo siento- dijo.
-No pasa nada querida, solo dime, cuéntame que pasa.