El Vicio de los Entendidos 20 #2
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-Ahora entiendo todo, eso explica porque una persona que dijo amarme no le preocupó mi estado de salud después de haber muerto por un minuto- comente.

-Bueno si ya tienes tu juicio hecho sobre mí, yo no tengo nada que replicar. De hecho, no se porque sacas el tema, que acaso quieres que te convenza de lo contrario, estimado Jerry yo creo ya estoy muy grande para esas tonterías- dijo.

-No es un juicio, es una pregunta. ¿Por qué cuando desperté después de mi accidente no fuiste a verme?- pregunté.

-Veras Jerry, te diré algo. El día de tu accidente, yo me encontraba de guardia, me tocó atenderte y resucitarte, tuve que ser demasiado profesional para no perderte.

Estuve a tu lado los dos días que estuviste inconsciente, y siempre estuve cuidándote en todo tu tratamiento y recuperación, pero me encargue de que jamás me vieras o supieras de mi, a mi juicio médico considero que mi presencia como Leah, te hubiera alterado mucho en esos momentos,

por eso piensas que soy un robot o no tengo sentimientos, pero por otro lado, siempre estuve al pendiente de ti, vamos Jerry yo fui quien te salvó la vida- contestó.

-Si se que me salvaste la vida, pues eres un médico y uno que trabaja en los mejores hospitales del mundo, entonces era tu deber salvar mi vida- replique.

-Entiendo a qué te refieres, sé que mi trabajo es salvar vidas, pero mi trabajo no es estar al lado del paciente sin dormir esperando a que despierte, hablando y rogando porque todo salga bien, y se recupere totalmente.

Sufriendo a su lado esos dos días que parecieron dos años, dejando mi bata a un lado para poder cuidar de ti- refunfuñó.

-Y porque no te vi al despertar- repliqué.

-Por tu bien, y creo que resultó, mira ya eres todo un hombre maduro- con su inusual sarcasmo contestó.

-Esta bien entiendo lo que quieres decir, ahora cambiemos de tema y retrocedamos muchos años atrás, al oscuro pasado, ese pasado que me ha dejado destrozado y que me mandó a terapia durante muchos años.

Dime porque en el año 2013 te volviste a ir sin ninguna explicación, no te tentaste para nada el corazón y simplemente me dejaste botado en la cama, después de haber unido nuestros cuerpos, después de haberme entregado a ti en cuerpo y alma.

En ese momento solo me callaste con tus besos sin responder las mil incógnitas que tenía y después te fuiste sin miramientos- pregunte con un enorme sentimiento.

-De verdad esa es tu pregunta, han pasado ya siete años y aun te acuerdas del preciso momento en el que me marché, y esa es tu pregunta- replicó.

-Si, Leah. Esa es mi pregunta, bueno esa es una de mis miles preguntas que tengo- conteste.

-Esta bien Jerry, déjame decirte que esa vez me marche de tu vida porque te odiaba, te odiaba con toda el alma y el corazón, odiaba lo que me habías hecho, odiaba tu existencia, tu alma, tu cuerpo, tu ser, y todo de ti.

No podía entender porque si decías amarme me traicionaste e hiciste que perdiera nuestro pequeño John.

No pude perdonar que tuvieras mierda en la cabeza y te dejaras convencer de algo tan vil como lo que decía Fernanda.

Tu estabas cambiando, te estabas convirtiendo en alguien que no me gustaba, al que desconocía, alguien que lo único que le importaba era triunfar en el mundo laboral y social.

Dime algo Jerry, en verdad sigues pensando que John no era tu hijo, y cómo pudiste pensar eso de mi.

Me conocías, decías amarme, decías que nosotros éramos tu todo, oh mierda ya no quiero hablar de este tema de mierda- contestó muy enojada.

-Tranquilizate Leah, no vine a pelear, solo a escuchar respuestas, esas respuestas que tanto necesito para cerrar mi ciclo- respondí.

-Esta bien, responderé a tus preguntas de una manera más clara y sutil- replicó.

-¿El bebe era mío?- pregunte.

-Si, Jerry, John era tu hijo- respondió.

-¿me engañaste con Cristian?- pregunte.

-No, jamas te engañe, ni con Cristian ni con nadie- respondió.

-¿Por qué no me dejaste dar ninguna explicación?, ¿por qué no me dejaste estar allí para ti, para nuestro hijo?, ¿por qué te fuiste así y dejas que todo se fuera al carajo?- pregunte.

-¡Yo deje que todo se fuera al carajo¡, enserio crees eso. Tu fuiste quien decidió enviar todo al carajo el día que decidiste dudar de mi, dudar de nuestro hijo, dudar de nuestro amor y cogerte a Fernanda. -replicó.

- Ahora me toca a mi, solo para estar totalmente segura, te cogiste a Fernanda verdad.

-Para ser honesto no recuerdo, estaba ebrio esa noche.

Estaba tan enojado, triste, desilusionado y muy confuso que lo único que me tranquilizaba en ese momento era el alcohol y el alcohol.

Tome tanto que dudo que hubiera cogido con ella, no me podía ni sostener de pie, pero sí que aprovechó la situación para decir todo lo que se le viniera en gana.

-Esta bien, Jerry entiendo. Ahora si no tienes más preguntas por mi parte de verdad es todo lo que necesitaba saber, o quería entender- replicó Leah.

-Aun tengo una última pregunta Leah, ¿alguna vez has pensado en buscarme y arreglar las cosas conmigo?- pregunté.

-El pasado ya no se arregla Jerry, ahora solo se puede construir un mejor presente y un tranquilo futuro. Lo único que puedo pedirte es perdón y decirte cuánto lo siento en verdad.

-No pasa nada Leah, ya lo superé y ahora estoy bien, por mi todo arreglado, podemos por fin superarlo y pasar de página.

Además yo también tengo que pedirte perdón, y decirte cuánto lo siento.

Tras un par de minutos de silencio, Leah comenzó a hablar, hablar y hablar.

Supongo que estaba un poco nerviosa y cuando ella se pone nerviosa solo empieza hablar y hablar, de una y mil cosas, algunas cosas sin sentido y otras muy importantes, una de las cuales se me quedó en la cabeza y no pude dejar de darle vueltas.

“Fuiste el amor de mi vida, eres muy especial para mi”, el amor de su vida, pero de qué está hablando, si aún ambos estamos aquí y tenemos mucho por delante.

¿Será que aún me ama?, ¿será que aun soy especial para ella?

, ¿ qué será lo que aún siente por mi?, ¿habrá un futuro para ambos juntos?

. Necesito sacármela de la cabeza, no puedo perderme en esos pensamientos que no tienen sentido.

Jerry controlate no puedes volver a caer en su lindo cuerpo, en su olor, en sus hermosas y tersas piernas, en ese par de mejillas, en sus hermosos labios suaves y rojos.

-Pero dime que sigue, a donde vamos ahora- comentó Leah.

-Conozco un lugar de esos que te gustan, un “rage room“ es muy bueno y siempre trae cosas raras de romper, te fascinara.

-Adelante querido, vamos para allá, pero tú conduces porque creo yo estoy un poquito ebria, creo que perdí la cuenta después de la cuarta copa de vino- contestó.

-Claro, dame las llaves de tu automóvil- replique.