Oficialmente, un accidente de coche en una carretera mojada a las afueras de Londres.
Arthur Rivonsdill no se lo cree.
Como hijo mayor de una de las familias más poderosas de Londres, Arthur siempre ha sabido qué se esconde detrás de su apellido: empresas respetables, propiedades, clubes privados y sociedades de inversión en la superficie; favores, negocios clandestinos, violencia y lealtades compradas debajo.
Durante años intentó evitar convertirse en una copia de su padre.
Ahora tendrá que ocupar su lugar.
La muerte de Edmund deja un imperio vulnerable, una familia dividida y demasiadas preguntas sin respuesta.
Mientras Arthur intenta mantener unido el reino de los Rivonsdill, descubre que su padre había estado moviendo dinero en secreto, cerrando acuerdos que nadie conocía y preparando un viaje a Nueva York que nunca llegó a realizar.
Un viaje que ahora deberá hacer Arthur.
En Estados Unidos lo esperan negocios al borde del colapso, hombres asesinados, dinero desaparecido, viejos enemigos y una mujer que sabe mucho más de lo que está dispuesta a contar.
Evelyn Carter conoce una parte del entramado financiero que Arthur necesita descifrar. Su padre estuvo unido a Edmund durante décadas y, poco antes de morir, el patriarca Rivonsdill le confió algo que debía permanecer oculto hasta la llegada de Arthur.
Lo que comienza como una investigación sobre los intereses americanos de la familia pronto se convierte en algo mucho más peligroso.
Porque Edmund sabía que iban a matarlo.
Y antes de morir dejó piezas preparadas para que su hijo encontrara la verdad.
Arthur deberá descubrir por qué su padre necesitaba que estuviera en Nueva York, qué ocurrió realmente décadas atrás entre las familias que construyeron el imperio y hasta dónde llega una conspiración que parece haber comenzado mucho antes de su nacimiento.
Pero cuanto más se acerca a la verdad, más difícil resulta distinguir a los aliados de los enemigos.
Y Arthur terminará comprendiendo que el mayor peligro para los Rivonsdill






