Olga y Johann heredan una propiedad frente al mar, pero el testamento impone reglas claras: deben usar cada habitación como lo hacía su anterior dueño, un tío lejano que ninguno de los dos conoció.
La casa está llena de espejos y cámaras.
Encuentran un diario que describe con detalle cómo el anterior propietario disfrutaba viendo a su mujer con otros hombres.
Cuando un atractivo representante de la notaría aparece para “verificar” el cumplimiento, la pareja cruza la línea. Johann observa. Olga se entrega. La casa exige mucho más que una simple estancia para convertirse en suya.
◆◆
Los relatos de Lena Luxe incluyen contenido de carácter sexual y lenguaje explícito. Son solo para adultos.







