Me llaman el Rey de tréboles, porque con el poder que ejerzo, todos hacen lo que yo ordeno.

De las cenizas de las guerras entre clubes de motociclistas, mis hermanos y yo construimos nuestro imperio de casinos en Las Vegas. Con dureza, sin piedad y con dominio, nos convertimos en multimillonarios y, más importante aún, en los reyes del Strip. Tengo a todos y todo lo que quiero.

Excepto, claro está, a una mujer que no soporto.

Bridget Gold.

La cuñada de un Black Reaper. La mujer que ha luchado para salvar a sus amigos de mis hermanos. En apariencia, debería odiarla.

Y la odio.

Pero.

Lo único que odio más que a ella es que alguien más intente apoderarse del poder en esta ciudad. Esta es nuestra ciudad. No de los Morril, no de los Reapers, y desde luego no de alguna mafia misteriosa. Ven a Bridget como una ventaja, aunque ella cree estar por encima de todo.

Pobre chica. No tiene idea de que no está fuera del juego: es mi peón.

Bridget entenderá que no solo mantengo a mis enemigos cerca, los capturo. No escapará de mí. La retendré y haré con ella lo que me plazca.

Cuando este juego termine, Bridget aprenderá que en mi mundo, el odio no importa en comparación con el poder.

El Rey de tréboles siempre tiene todo el poder.

Siempre.

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