¿Y si un instrumento construido hace siglos todavía funcionara?

Cuando un relevamiento aéreo revela una anomalía enterrada bajo la selva del Petén, la arqueóloga Ixchel Ramírez sabe de inmediato que no encaja en ninguna categoría conocida.

Ni tumba, ni templo, ni fortificación: algo distinto, con una precisión geométrica que no debería ser posible en una construcción precolombina.

Ixchel reúne un equipo poco convencional para la expedición: Elías Keller, un médico que ha aprendido a leer los cuerpos con la misma atención con la que otros leen libros; Rafael Ixcoy, un biofísico especializado en sistemas complejos que insiste en buscar relaciones antes que respuestas;

y Salvador, un guía local cuya familia conoce estos lugares desde generaciones, aunque con un vocabulario muy distinto al de la ciencia occidental.

Lo que encuentran —una cámara cubierta de incisiones, un nivel inferior con objetos de piedra dispuestos con precisión de laboratorio, una escalera que desciende hacia algo aún sin nombre— los obliga a replantear una pregunta fundamental: ¿qué sabían realmente los constructores de este lugar,

y con qué herramientas midieron un fenómeno que la ciencia moderna apenas empieza a entender?

A medida que se acerca el solsticio de verano —el único momento del año en que el sistema completo puede leerse— el equipo deberá decidir hasta dónde llegar antes de tener las certezas necesarias.

El Sitio Abierto combina el rigor de una novela de descubrimiento científico con la tensión narrativa de un misterio arqueológico, explorando con delicadeza el encuentro entre distintas formas de conocimiento: la del instrumento y la del método, la de la tradición y la de la medición.

Primer volumen de una nueva serie.

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