Cuando muere su abuelo, Elena de Silva recibe un baúl que conserva un espejo de bronce, una fotografía casi ilegible y varios papeles llegados de Asia.

Trabaja catalogando patrimonio en Madrid; está acostumbrada a distinguir una pieza antigua de la historia que otros quieren vender con ella.

Ahora esa distancia profesional se vuelve difícil: el apellido que debe investigar es el suyo.

Bajo una luz precisa, el espejo proyecta una figura que su superficie no deja ver.

Para comprenderla, Elena emprende con Kavi una investigación que conecta los archivos de Sevilla con Macao y Filipinas.

Él también guarda una historia familiar sin abrir.

Juntos seguirán documentos, objetos y testimonios cuyas versiones no siempre concuerdan.

Alrededor de esa búsqueda se despliega una extensa novela coral: la Manila del siglo XVII, las rutas comerciales del Índico y del mar de China, las guerras del fin del imperio y el Saigón del siglo XX.

Artesanos, mujeres que sostienen casas ajenas, marinos, funcionarios y familias atraviesan un mundo donde una firma puede fijar una propiedad, transformar una identidad o dejar una vida fuera del relato.

El reflejo de Oriente enlaza el misterio de un objeto con la intimidad de quienes lo han poseído, trabajado, transportado y perdido. Una novela sobre el amor, la memoria y el precio de pertenecer a una historia cuando empiezan a hacerse visibles sus silencios.

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