El patrocinio del festival tiene una condición: Marina Soler debe compartir el escenario con el hombre que se fue sin explicaciones.
Marina regresa a Puerto Escondido con un objetivo tan claro como personal: dirigir el festival teatral que la formó y demostrar, por fin, que puede sostener una producción con su propia voz.
Después de años en una compañía itinerante y de una relación profesional que redujo sus decisiones, el antiguo Teatro de la Marea, frente al malecón, parece el lugar perfecto para empezar de nuevo.
Hasta que aparece Leo Aranda.
El diseñador de iluminación abandonó el pueblo años atrás, dejando atrás a Marina y una amistad que ella nunca entendió cómo despedir.
Ahora necesita que el festival funcione para mantener en pie su pequeño estudio creativo y abrirse un futuro en la ciudad.
Ella necesita proteger la esencia cercana, imperfecta y comunitaria de un evento que pertenece a Puerto Escondido.
Él quiere llevarlo hacia una propuesta más arriesgada, capaz de atraer nuevas miradas.
La codirección los obliga a ensayar en el mismo espacio, discutir cada decisión y reconocer una complicidad que ni el tiempo ni el resentimiento han logrado apagar.
Pero una buena idea compartida no basta cuando cada uno guarda algo que el otro debió saber.
Marina teme volver a ceder terreno hasta desaparecer dentro de los planes ajenos; Leo carga con la culpa de haber convertido el silencio en su forma de protegerse.
Entre bambalinas, cables, vestuarios y noches de prueba bajo las candilejas, la atracción vuelve a ocupar el lugar que antes tenía la confianza.
Y cuando una tormenta pone en riesgo la función inaugural, el festival exige algo más difícil que talento: decisiones honestas, riesgos compartidos y la valentía de no esconderse tras un papel aprendido.
Bajo las Luces del Teatro es un romance contemporáneo de segunda oportunidad, cálido y emocional, sobre crear sin renunciar a uno mismo y descubrir si algunas historias pueden iluminarse de otra manera.






