Nunca conozcas a tu héroe.
Sobre todo si es el rockstar cuyo rostro decoraba las paredes de tu
cuarto de adolescente.
Y ni se te ocurra quedar embarazada de él.
Todo el mundo conoce a Gage Hill.
La leyenda de la música con fama de mujeriego imprudente
e infame.
Y yo soy su nueva representante de relaciones públicas.
Cuando nos conocemos, está crudo y de pésimo humor. Y por si fuera poco, me tira los perros.
Lo más vergonzoso es que me sonrojo.
Mejorar su imagen es mi prioridad número uno.
No se me pone la piel de gallina cuando pone
su mano en mi cintura en los eventos de alfombra roja.
Mi corazón no da un vuelco cuando canta para niños enfermos en el hospital.
Y cuando termino en su cama, él definitivamente no derrumba las paredes que he construido
con tanto cuidado alrededor de mi corazón.
Ay, ¿a quién quiero engañar…?
Una emoción mucho más profunda que el deseo brilla en su mirada color zafiro.
Y mantener a raya lo que siento por él es como intentar ganarle la carrera a un huracán.
Sobre todo ahora que estoy esperando un hijo suyo.






