Un secreto enterrado durante 58 años. Una casa que nunca dejó de poner la mesa para un muerto.

Valeria Ríos regresa a Villa Esperanza para vender la casa de su abuela Rosario.

Solo quiere firmar, cobrar y olvidar. Pero la casa tiene otros planes: un cuaderno de recetas donde cada plato que cocina despierta un recuerdo de 1968, una bugambilia que florece fuera de temporada y un cuarto sellado desde hace cincuenta y ocho años, del que nadie en el pueblo quiere hablar.

La versión oficial dice que Aurelio Fuentes, el pintor que amaba a su abuela, huyó con el dinero de la cofradía la noche del Día de Muertos.

Pero las cuentas no cuadran, las cartas dicen otra cosa…

y el hombre con el que Valeria está a punto de casarse pertenece a la familia que más gana con que esa puerta nunca se abra.

El 1 de noviembre, con la cena de la ofrenda servida y todo el pueblo de testigo, Valeria pondrá la llave en la cerradura. Lo que duerme detrás de la pared falsa cambiará para siempre el nombre de tres familias.

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