Un gato blanco rescatado de la lluvia y una noche de deseo frustrado. Eso fue todo lo que necesitó Jinga para cambiar su vida universitaria por completo.

Lo que no esperaba era que ella misma rompería el hechizo que mantenía prisionero a un hombre monumental y ridículamente atractivo en su habitación.

Él no es un felino ordinario; es Arian, un príncipe cambiaformas exiliado del reino de Amiaror.

Para recuperar su trono y vencer al tío que lo traicionó, Arian necesita una sola cosa: casarse con su pareja destinada.

Y todas las señales: desde los tatuajes de sus sueños hasta el deseo incontrolable entre ambos; apuntan a que Jinga es la elegida.

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