En Valdehondo, el monte conserva secretos durante décadas y una mentira puede durar demasiado tiempo.
Una bicicleta blanca abandonada junto a una pista forestal anuncia la desaparición de Lucía Roldán, una niña de trece años.
Lo que al principio parece una búsqueda contrarreloj en mitad de la nieve conduce a la sargento Vera Salvatierra y al inspector Luján hasta las ruinas de Santa Brígida, una antigua residencia clausurada cuyos archivos incompletos esconden nombres, traslados y decisiones que nadie quiso explicar.
A través de un laberinto de testimonios contradictorios, fotografías veladas, registros médicos ocultos y un misterioso hilo rojo ligado a una campanilla oxidada, cada hallazgo abre una posibilidad y obliga a descartar otras.
En un pueblo donde los silencios han pasado de una generación a otra, la verdad no surge de una confesión definitiva, sino del examen paciente de las pruebas y de la estricta obligación de no forzarlas.
Donde mueren los cuervos es un thriller criminal pericial impecable sobre la memoria de las instituciones, los ecos del pasado y el precio de convertir una sospecha en certeza.
Una intriga rural psicológica absorbente donde un objeto puede ser una pista, un nombre puede abrir un expediente, pero ninguno, por sí solo, constituye una respuesta.






