"Qué boca tan grande tienes" dijo Caperucita al Lobo. Y el Lobo respondió: "Para lamerte mejor."Y se arrodilló.
La cesta cae, la miel se derrama, y alguien se la lamerá de la piel en los rincones a los que nunca debió llegar. En la cama, una mujer con zapatos rojos y un collar de cuero abierto sobre la mesilla. "Acércate más. Deja que te vea mejor."
Detrás de la puerta, el Lobo. Lo tomarán entre las dos. Lo atarán con su propio cinturón. Y cuando se cierra la última página, en pie queda sólo ella — cesta vacía, labios húmedos, y a sus pies tres criaturas que susurran señora en la oscuridad.






