En Canglan nadie alcanza el poder por casualidad.
Se conquista. Se protege. Y, cuando es necesario, se arrebata sin pedir permiso.
Mo Heng construyó un imperio donde una sola palabra basta para cambiar el destino de cualquiera, convencido de que el control siempre tiene un precio… y él estaba dispuesto a pagarlo.
Xie Ci jamás ha permitido que nadie decida por ella. Inteligente, implacable y tan poderosa como el hombre que pretende desafiarla, descubre que el enemigo más peligroso no es quien intenta derrotarte, sino quien consigue entenderte antes que tú misma.
Hay ciudades gobernadas por leyes. Canglan pertenece a quienes nunca dudan al mover la siguiente pieza. Y cuando un rey encuentra a la única mujer capaz de caminar a su lado, el verdadero juego acaba de comenzar.






