Doce días para mantenerlo con vida. Doce días para no enamorarse de él.Aitor Belmonte no falla.

Fue de los mejores en una unidad especial hasta que un punto que dio por despejado le costó la vida a un compañero, y desde entonces protege a desconocidos por contrato, cuenta las puertas de cada habitación y no deja entrar a nadie.

Su nuevo encargo debería ser sencillo: blindar a un testigo doce días, hasta que declare.El problema es que el testigo no quiere protección, se ríe del peligro y tiene la sonrisa más insoportable que Aitor ha visto nunca.

Iago Veiga lo construyó todo solo. Del fondo de una cocina a una estrella y un programa de televisión.Ahora el hombre que lo crió entre fogones, su antiguo socio, ha convertido su restaurante en la tapadera de un fraude que ha enfermado a clientes, y Iago es el único que puede hundirlo.Si declara, lo pierde todo. Si calla, no podrá mirarse al espejo.Lo último que necesita es un escolta que lo trate como un paquete.

Encerrados en una finca aislada de la sierra mientras una cuenta atrás aprieta y alguien filtra desde dentro, Aitor e Iago solo se tienen el uno al otro.Hay una sola cama, un reloj que corre y una atracción que ninguno eligió.Pero hay un secreto en el contrato de Aitor, un topo donde no debería haberlo y una pregunta que lo decidirá todo: cuando llegue la orden, ¿obedecerá Aitor el protocolo o elegirá al hombre?

Un romance gay con ritmo de thriller: tensión alta, química de adrenalina y un final feliz que hay que ganarse contrarreloj. Intriga cien por cien de ficción, ambientada en un Madrid de otoño y una sierra donde no hay cobertura para pedir ayuda.

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