Capítulo 62
La cuenta regresiva
La nueva publicación apareció exactamente a la hora acostumbrada.
El Albañil había movido la dama.
James no sintió sorpresa.
Esperaba precisamente esa jugada.
Debajo solo había una frase.
«Ya no queda espacio para retroceder.
Los finales no se improvisan.
Se construyen.
Nos vemos muy pronto, James.»
Nadie habló.
James permaneció inmóvil.
No analizó la posición.
No era necesario.
Había esperado esa jugada desde que decidió jugar **Rh1**.
Durham rompió el silencio.
—Entonces...
¿ahora sí estamos acabados?
James respiró profundamente.
—Sí.
»Como te dije antes.
La respuesta no sorprendió a nadie.
Lo que sorprendió fue la serenidad con la que la pronunció.
López observó el calendario colocado junto al tablero.
—¿Cuándo piensas responder?
James tomó un lápiz y comenzó a escribir fechas.
16 de junio.
19 de junio.
20 de junio.
22 de junio.
25 de junio.
Después dejó un espacio.
Y escribió una última fecha.
28 de junio.
Lucas se acercó.
—¿Qué significa?
James señaló el calendario.
—Da igual si publico mañana o dentro de tres días.
El calendario ya no depende de mí.
Paul fijó la fecha del desenlace mucho antes de esta jugada.
El resultado es exactamente el mismo.
Todos observaron las anotaciones.
James continuó.
—El Albañil ha calculado toda la partida con un margen máximo de tres días entre publicaciones.
Hizo una pausa.
—Ya no depende de cuándo juegue yo.
»La fecha del desenlace ya está fijada.
Durham comprendió antes que nadie.
—El veintiocho.
James asintió lentamente.
—Siempre fue el veintiocho de junio.
»Nosotros solo estábamos descubriendo un plan que él había terminado de construir mucho antes.
James abrió el programa oficial del Torneo Magistral de Ajedrez.
Pasó lentamente las páginas.
Rondas clasificatorias.
Semifinales.
Conferencias.
Exhibiciones.
Actividades académicas.
Finalmente llegó al último día.
28 de junio.
Leyó el programa completo.
Partida final.
Firma de autógrafos.
Ceremonia de clausura.
Entrega de premios.
Su mirada descendió hasta el último renglón.
**Ceremonia de premiación por el Jefe de Policía de Nueva Orleans.**
James leyó la línea casi sin detenerse.
Una leve incomodidad cruzó su mente.
Todavía no conseguía darle un significado.
Continuó revisando el programa.
Su atención volvió inmediatamente a otro apartado.
**Todos los participantes recibirán un reconocimiento en la ceremonia de clausura**
James apoyó ambas manos sobre el escritorio.
Pensó durante varios segundos.
—¿Qué sucede? —preguntó López.
James levantó lentamente la vista.
—No consigo entender dónde pretende atacarla.
Lucas frunció el ceño.
—¿En el torneo?
James negó lentamente.
—Eso sería demasiado evidente.
Comenzó a caminar por la sala.
—Si el Albañil cree que descubrimos el lugar...
»jamás elegirá el escenario más vigilado.
Durham intervino.
—¿Entonces?
—Podría atacarla durante el traslado.
»en el hotel.
»al salir a comer.
»incluso antes de que comience la premiación.
López comprendió inmediatamente la gravedad de aquellas palabras.
—No está esperando una partida.
»Está esperando un descuido.
James asintió.
—Exactamente.
»Y nosotros no podemos permitirnos ninguno.
En ese momento Harold llegó con toda la información actualizada.
Hospedajes.
Vuelos.
Traslados.
Vehículos oficiales.
James recuperó la firmeza que había caracterizado toda la investigación.
Comenzó a repartir instrucciones.
—Harold.
»Quiero vigilancia discreta desde el momento en que Greta salga de su casa.
»Nada de patrullas visibles.
»Nada que pueda alertar al Albañil.
Harold tomó notas inmediatamente.
—Entendido.
James se volvió hacia López.
—López, tú estarás cerca de ella durante todo el traslado.
—¿Qué tan cerca?
—Lo suficiente para intervenir. No tanto como para convertirla en un anuncio de que estamos esperando un ataque.
López asintió sin hacer preguntas.
James continuó.
—Durham.
»Bradox.
Necesito agentes vestidos de civil.
Hotel.
Centro de convenciones.
Restaurantes cercanos.
Estacionamientos.
Accesos peatonales.
No quiero un solo punto ciego.
—Y, por favor...
»nada de esos estúpidos micrófonos de muñeca.
Durham sonrió con cierta ironía.
—Ahora sí pareces convencido de que el ataque será en Nueva Orleans.
James tardó unos segundos en responder.
—Estoy convencido de que Greta llegará y saldrá viva del torneo.
La sala quedó nuevamente vacía.
James permaneció solo.
Volvió a abrir el programa del torneo.
Pasó lentamente las páginas.
Sin darse cuenta, sus ojos regresaron al mismo renglón.
**Ceremonia de premiación por el Jefe de Policía de Nueva Orleans.**
Permaneció observándolo unos segundos.
Aquella frase seguía produciéndole la misma inquietud.
Todavía no conseguía comprender por qué.
Finalmente cerró el folleto.
Mientras apagaba la luz volvió a sentir la misma incomodidad que le producían los elevadores.
Había una pieza fuera de lugar.
Aún no podía verla.
Tomó el celular y escribió a Harold.
—Necesito toda la información sobre la impresión de las notas del Albañil.
Envió el mensaje
Después volvió a abrir el programa del torneo.
Sus ojos regresaron, una vez más, al mismo renglón.
Ceremonia de premiación por el Jefe de Policía de Nueva Orleans.