Capítulo 55
La respuesta parecía humilde.
Casi resignada.
Pero James sabía que, en ajedrez, las retiradas también podían formar parte de un plan.
—Parece una despedida.
—O quizá exactamente lo contrario —respondió James—. A veces sobrevivir un movimiento vale más que ganar una pieza.
El rey abandonaba h1.
Retrocedía sin atacar.
Sin amenazar.
Simplemente sobrevivía.
Exactamente la clase de movimiento que parecía confirmar una derrota inminente.
09:45 horas
La sala de reuniones ya estaba llena.
Lucas.
López.
Bradox.
Durham.
Harold.
Todos observaban el tablero.
La posición mostrada ocupaba la pizarra principal.
El silencio era incómodo.
Finalmente, Durham habló.
—No me gusta.
James continuó observando las piezas.
—No tiene que gustarte.
—Parece una retirada.
—Lo es.
Durham cruzó los brazos.
—Entonces estamos admitiendo que vamos perdiendo.
López levantó una ceja.
Pensó que Durham no había estado allí los últimos días.
Claro que iban perdiendo.
Pero no dijo nada.
Sabía que aquella conversación no terminaría bien.
—¿Qué habrías jugado tú? —preguntó James.
—Capturar el caballo y dejar pasar más días.
La respuesta fue inmediata.
Durham señaló la pantalla.
—Txf2.
»La torre captura el caballo.
»El jaque desaparece.
»El caballo cae.
»Y recuperamos la iniciativa.
Durante varios segundos nadie habló.
James observó fijamente a Durham.
Después negó lentamente con la cabeza.
—Eso explica la diferencia entre calcular una táctica y comprender una posición —dijo con calma—. Si capturamos ese caballo, abrimos la puerta al ataque que él está esperando y jugamos inmediatamente para tratar de romper su control en las fechas.
Durham apretó la mandíbula.
—¿Perdón?
—Si hacemos eso, perdemos la partida en un movimiento.
—Explícamelo.
»No visualizo las siguientes jugadas.
James se acercó a la pantalla.
Tomó un marcador.
—Supongamos que hacemos lo que propones.
Dibujó la variante.
**Txf2**
—La torre captura el caballo.
—Correcto —dijo Durham.
James continuó.
**Dxf2**
El marcador golpeó suavemente la pizarra.
—La dama entra.
»Y quedamos todavía más vulnerables, sin mencionar que para entonces ya habría asesinado a otra figura pública, ya que las piezas mayores equivalen a personas de mayor popularidad.
Durham observó la posición.
Su expresión comenzó a cambiar.
—Es cierto...
Ahora toda la sala seguía la explicación.
—¿Podríamos llevar nuestra dama a la defensa del rey?
»¿O incluso incorporar la torre de a1?
James señaló el tablero.
—Mira la diagonal de la dama. Y después mira las casillas de escape del rey.
Durham guardó silencio.
Pasaron varios segundos.
Finalmente habló.
—Tendríamos una desventaja material todavía mayor.
»Habría más muertes.
»Y, aun así, terminaríamos en mate.
James asintió.
—Exactamente.
»Cuando la dama entra en f2, ya no puede expulsarse con facilidad.
»Mientras tanto, el resto de sus piezas se incorpora al ataque.
»Lo que es una red de mate.