Veintitrés Capítulo 49
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Capítulo 49

James conducía rumbo a casa.

Algo seguía inquietándolo.

Algo que no lograba encajar.

Volvió a observar la posición mentalmente.

La dama negra en b6.

El caballo en c2.

El rey blanco, cada vez más restringido.

Austin.

Falls City.

Olympia.

Springfield.

Todo parecía seguir una lógica.

Una lógica que todavía no conseguía descifrar.

Entonces recordó una conversación ocurrida semanas atrás con Sofía.

Recordó una observación que ella había hecho:

—Si es tan metódico como lo describes, también debe haber elegido con anticipación la fecha del final.

Aquella idea, olvidada semanas atrás, adquiría ahora un significado y congruencia en este momento.

Ahora ya no le parecía una observación casual.

Tomó el teléfono y marcó inmediatamente.

Jamal respondió al tercer tono.

—Hola. Aún no tengo más datos, James.

—Necesito que ejecutes otro cálculo, Jamal.

—Eso nunca es una buena señal, sobre todo si ni siquiera hemos terminado el anterior.

»¿Entonces qué analizamos?

—Las fechas.

La respuesta tardó varios segundos.

—Explícate.

James disminuyó la velocidad a menos de 20 km/h.

—Supongamos que el Albañil ya sabe exactamente dónde terminará la partida.

—Es una hipótesis razonable.

—Entonces también sabe cuándo.

Jamal permaneció en silencio.

—Continúa.

—Desde el principio puso las reglas.

»Entre cada publicación transcurren aproximadamente tres días.

»Con algunas variaciones.

—Sí.

—Pero el promedio sigue siendo casi idéntico.

Jamal comenzó a comprender.

—Quieres proyectar las jugadas restantes.

—Exactamente.

Durante varios segundos solo se escuchó el sonido del teclado.

—¿Cuántas jugadas quedan? —preguntó Jamal.

—Después de Dxc2... si la secuencia sigue la posición original, nos quedan aproximadamente cuatro movimientos relevantes.

—Y después el desenlace.

Jamal escribió algunas anotaciones.

Luego añadió varios cálculos más.

—Dame unos minutos.

La llamada terminó.

17 de junio – 02:32 horas

James seguía despierto. No hizo ruidos al llegar; había procurado no despertar a Sofía.

El café ya estaba frío.

Su teléfono vibró.

Era Jamal.

—Tengo algo.

—¿Qué encontraste?

—No me gusta.

—Empieza por ahí.

Se escuchó el ruido de varias hojas.

—Tomé todas las fechas conocidas.

»Las publicaciones.

»Las llamadas.

»Los asesinatos.

»Los desplazamientos.

—¿Y?

—Si mantiene el mismo ritmo...

James sintió que el pulso comenzaba a acelerarse.

—¿Qué fecha obtienes?

—Si mantiene el mismo ritmo, el desenlace debería ocurrir entre el 24 y el 28 de junio —explicó Jamal—. La secuencia temporal es sorprendentemente estable.

—¿Estás seguro?

—Tan seguro como puedo estarlo.

James abrió inmediatamente el archivo que Jamal acababa de enviar.

En la pantalla apareció un calendario.

Varias fechas estaban marcadas.

Pero solo un intervalo aparecía rodeado por un círculo.

Del 24 al 28 de junio.

Debajo había una anotación:

«Evento de alta concentración pública».

James la leyó dos veces.

Comprendió que Jamal había llevado el algoritmo un paso más allá.

Ya no estaban buscando únicamente víctimas.

—¿Qué significa esto?

—Que después crucé el resultado con los eventos importantes de las ciudades que siguen apareciendo en nuestros modelos.

James se incorporó.

—¿Y?

Jamal soltó lentamente el aire.

—Solo encontré uno que destaca claramente sobre los demás.

James sintió un escalofrío.

—¿Cuál?

En la pantalla aparecía el cartel del Torneo Magistral de Ajedrez de Nueva Orleans.

Por primera vez, el lugar y la fecha coincidían dentro del mismo modelo analítico.

James permaneció inmóvil.

Miles de asistentes.

Y, sobre todo...

ajedrez.

Mucho ajedrez.

—¿Crees que es una coincidencia? —preguntó finalmente.

—No.

La respuesta fue inmediata.

—Pero tampoco creo que sea suficiente.

—¿Por qué?

—Porque un torneo no es un objetivo.

James observó nuevamente el cartel.

Y comprendió algo importante.

Jamal tenía razón.

El torneo explicaba el lugar.

Pero no explicaba el rey.

No explicaba la pieza que el Albañil llevaba meses intentando acorralar.

Mientras continuaba observando la publicidad del torneo, una sensación incómoda comenzó a crecer en su interior.

Permaneció mirando el cartel unos segundos más.

Esta es la posición exacta desde donde ejecutar el movimiento final, es el escaque último.