Capítulo 48
Noche
Esperaba una nueva lista de ciudades.
Encontró algo mucho más desconcertante.
Durante unos segundos creyó que se trataba de un error.
No había nombres.
No había víctimas.
No aparecían llamadas telefónicas.
Ni siquiera se mencionaba al Albañil.
El documento contenía únicamente una lista de lugares.
Hoteles.
Centros de convenciones.
Edificios gubernamentales.
Museos.
Teatros.
Recintos deportivos.
Centros empresariales.
Todos ubicados en Nueva Orleans.
López observó la pantalla por encima de su hombro.
—¿Qué estoy viendo?
—Todavía no lo sé.
—Magnífico.
»Cuatro días sin dormir para llegar a "todavía no lo sé".
James ignoró el comentario.
Algo comenzaba a tomar forma.
Aún no podía verlo con claridad.
Pero estaba ahí.
Se levantó y caminó hacia el pizarrón.
Tomó un marcador y escribió una sola palabra:
**GEOMETRÍA**
La escribió con letras mayúsculas.
Por primera vez sospechaba que el Albañil no estaba dibujando una ruta.
Estaba construyendo una figura.
Debajo comenzó a escribir nombres.
Springfield.
Olympia.
Falls City.
Austin.
Luego trazó líneas entre ellos.
López observó el proceso durante varios minutos.
—¿Qué buscas exactamente?
—No estoy seguro.
—Empiezo a notar un patrón en tus respuestas.
James sonrió apenas.
—Yo también.
En ese momento inició una videollamada.
Segundos después apareció Jamal, rodeado de libros, hojas y pantallas.
También podían verse varias tazas de café vacías.
—Eso parece muy saludable —comentó López.
—No hagas comentarios sobre mi estilo de vida.
—¿Qué encontraste? —preguntó James.
Jamal compartió una imagen.
Era el mapa que habían alimentado durante meses.
Líneas.
Puntos.
Ciudades.
Fechas.
Asesinatos.
El mapa parecía un auténtico caos.
Y, sin embargo, hasta ese momento había resultado sorprendentemente útil.
James señaló una de las líneas.
—Volvamos a Falls City.
Jamal asintió.
—Db6.
—Exactamente.
López levantó la vista.
—Los famosos rayos X.
James recorrió la línea roja con el dedo.
—Cuando apareció Db6 dijimos que la dama apuntaba directamente al rey.
—Y sigue apuntando al rey —respondió Jamal.
—Pero también apuntaba hacia el sur.
El matemático amplió la imagen.
Una línea descendía desde Nebraska.
Atravesaba varios estados.
Y continuaba cientos de kilómetros más abajo.
—¿Dónde termina exactamente? —preguntó López.
—Depende del ángulo que utilices.
—Odio cuando respondes así.
—La geometría rara vez coopera —replicó Jamal—, pero tampoco suele mentir.
James ignoró ambos comentarios.
—¿Qué ciudades importantes quedan sobre esa trayectoria?
Jamal revisó sus notas.
—Varias.
Demasiadas para sacar conclusiones.
—¿Austin?
—No.
—¿Nueva Orleans?
—Sí.
—¿Crossville?
—Cerca del eje.
—¿Y otras?
—Muchas más.
James observó nuevamente la línea.
Aquello seguía sin ser una respuesta.
Entonces tomó una fotografía de la posición previa al asesinato de Halpern.
La colocó junto al tablero.
—Esperen...
López se acercó.
—¿Qué ocurre?
James señaló el caballo negro.
—Aquí.
—¿El caballo?
—Sí.
Antes de Austin estaba en d4.
Jamal observó inmediatamente la posición.
—Correcto.
—Después captura en c2.
—También correcto.
James permaneció unos segundos mirando ambas imágenes.
—¿Qué dejó libre?
La pregunta quedó suspendida.
Fue Jamal quien respondió primero.
—La línea de ataque de la dama.
Silencio.
James giró el tablero hacia ellos.
—No solo capturó una pieza.
Señaló la casilla d4.
—Abandonó una posición.
—¿Y eso es importante? —preguntó López.
—Mucho.
Jamal tomó una hoja y comenzó a dibujar.
—Antes de Austin, el caballo era la pieza más adelantada.
Marcó la casilla d4.
—Después desaparece de ese eje.
Trazó una línea desde la dama.
—Y la estructura ofensiva queda mucho más limpia.
James comenzó a comprender.
—Es como si hubiera retirado deliberadamente un obstáculo para abrir una línea de ataque mucho más importante.
—Exactamente.
Jamal amplió nuevamente el mapa.
—Ahora míralo geográficamente.
Señaló Falls City.
Después Austin.
Y finalmente el extremo sur de la trayectoria.
—Si Austin representa al caballo...
—Despejó el camino —completó James—.
—Para el ataque real.
La sala quedó en silencio.
Aquella interpretación cambiaba por completo lo ocurrido en Texas.
Tal vez Halpern fue el verdadero objetivo estratégico.
Tal vez su muerte solo había servido para despejar el tablero.
Un obstáculo.
Una pieza que debía desaparecer.
James volvió a mirar la línea roja.
Todos observaban el mismo punto.
No era una prueba.
No era una conclusión.
Solo una posibilidad.
Pero, por primera vez desde la muerte de Dubov, la geometría del tablero parecía señalar una dirección concreta.
Luisiana.
El delta del Misisipi.
Y una ciudad que comenzaba a repetirse demasiado en todas las hipótesis.
Nueva Orleans.
***
Algo seguía sin encajar.
James volvió al tablero.
Observó la posición durante varios segundos.
—Hay otra cosa.
—¿Qué? —preguntó López.
James señaló las piezas blancas que seguían sobre el tablero.
—El peón de c4.
Después señaló otra.
—Y el caballo de d2.
—¿Qué tienen?
—Todavía siguen vivos.
Silencio.
—Aún no sabemos cuál será la siguiente jugada del Albañil —continuó James—.
Pero, si seguimos la lógica de los asesinatos anteriores, esas piezas deberían preocuparnos.
Jamal observó el tablero.
—Porque son objetivos disponibles.
—Exactamente.
James caminó lentamente alrededor de la mesa.
—Hasta ahora las piezas capturadas representaban personas.
Señaló Austin.
—El alfil cayó.
»Halpern murió.
Después señaló las fotografías anteriores.
—Lo mismo ocurrió con las demás capturas.
Volvió a mirar c4 y d2.
—Pero estas piezas siguen ahí.
López comenzó a comprender.
—¿Crees que ya no representan personas?
James tardó unos segundos en responder.
—No lo sé.
Miró nuevamente el mapa.
—Pero, si el Albañil está construyendo algo más grande que una serie de asesinatos...
Sus ojos regresaron al tablero.
Sospechaba que algunas piezas del tablero significaban algo más importante que una persona.
Una ciudad.
Una ruta.
Una posición.
Un acceso.
O quizá una trampa.
Una desviación.
Y, si estaba en lo correcto...
la muerte de Halpern y de Dubov era el final de una secuencia que daba fin al medio juego, para iniciar el final de la partida.
Era únicamente la última captura antes del ataque decisivo.
***
Aquella noche, cuando todos abandonaron el Precinto, James permaneció observando el tablero.
Dejó de preguntarse quién sería la próxima víctima.
Y comenzó a hacerse una pregunta mucho más inquietante.
¿Qué posición estaba intentando construir el Albañil desde la primera jugada?
Porque existen partidas en las que las piezas capturadas son irrelevantes.
Partidas donde todo consiste en obligar lentamente al rey a caminar hacia un escaque del que jamás podrá escapar.
Y James empezaba a sospechar que ese había sido el verdadero plan del Albañil desde el principio.