Veintitrés Capítulo 39
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Capítulo 39

Tres años antes del primer asesinato.

Dubov se encontraba en Chicago participando como invitado en un seminario universitario sobre estrategia y toma de decisiones.

Aunque la mayoría de los asistentes esperaba escuchar una conferencia sobre aperturas, finales y campeones mundiales, Dubov había preparado una ponencia completamente distinta.

Durante casi una hora habló sobre un tema que siempre le había fascinado.

Los errores.

No los movimientos brillantes.

No las combinaciones espectaculares.

Los errores.

Explicó cómo personas inteligentes, preparadas y experimentadas podían tomar decisiones equivocadas cuando actuaban bajo presión, cansancio o exceso de confianza.

Al finalizar la conferencia, un hombre alto, de cabello completamente blanco y gafas redondas, se acercó para felicitarlo.

—Profesor Dubov.

»Soy Richard Halpern.

Dubov reconoció inmediatamente el nombre.

Halpern era profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Texas y autor de varios estudios sobre comportamiento colectivo y toma de decisiones en organizaciones complejas.

—He leído algunos de sus trabajos —respondió Dubov mientras estrechaba su mano.

Halpern sonrió.

—Entonces sabrá que pasé toda mi carrera estudiando los errores humanos.

Dubov devolvió la sonrisa.

—Por eso disfrutó la conferencia.

—Exactamente.

Durante más de una hora permanecieron conversando en una cafetería cercana.

Pronto descubrieron algo curioso.

Utilizaban lenguajes distintos para describir un mismo fenómeno.

Dubov hablaba de posiciones.

Halpern hablaba de sistemas.

Dubov analizaba jugadores.

Halpern analizaba sociedades.

Pero ambos perseguían la misma pregunta:

¿Por qué las personas toman decisiones que parecen irracionales?

Aquella conversación terminó convirtiéndose en una sólida amistad.

Durante los años siguientes intercambiaron artículos, correos electrónicos y llamadas ocasionales.

Cada diciembre se enviaban felicitaciones navideñas.

Cada vez que alguno publicaba un nuevo trabajo, el otro recibía un ejemplar.

Ninguno imaginó que volverían a verse por última vez en Austin.

***

Dos meses antes de los acontecimientos actuales, Halpern envió un correo electrónico.

«Boris:

La Universidad de Texas organizará en junio el Congreso Internacional de Estrategia, Decisión y Sistemas Complejos.

Participarán matemáticos, analistas políticos, especialistas en inteligencia artificial y algunos ajedrecistas.

Me gustaría que presentaras una conferencia sobre toma de decisiones bajo incertidumbre.

Creo que serías el invitado perfecto.

Además, hace demasiado tiempo que no compartimos una partida de ajedrez.

Richard.»

Dubov leyó el mensaje varias veces.

No respondió de inmediato.

Desde la muerte de su esposa viajaba mucho menos.

Aquella misma noche llamó a su hija, Marie.

—¿Qué opinas?

—Creo que deberías ir.

—¿Por qué?

Marie guardó unos segundos de silencio antes de responder.

—Porque desde que mamá murió pasas demasiado tiempo solo.

Dubov no dijo nada.

—Y porque cada vez que hablas de ese profesor de Texas...

»terminas sonriendo.

Dos días después respondió el correo.

«Estimado Richard:

Acepto la invitación.

Pero te advierto que sigo jugando mejor que tú.

Boris.»

La respuesta llegó apenas unos minutos después.

«Eso lo veremos en Austin.»