Veintitrés Capítulo 28
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Capítulo 28

No conseguía decidir cuál debía ser la siguiente jugada.

Sabía que necesitaba iniciar un verdadero contraataque.

Y, si para lograrlo debía sacrificar una pieza, al menos quería hacerlo en igualdad de condiciones.

Finalmente llamó a Harold.

—Publica:

c4.

Después se comunicó con López.

—Mantente muy atento en Sioux Falls.

»Si el Albañil captura el peón, recuperaré con el caballo.

»Después él capturará con el alfil.

»La dama retomará el alfil y obtendremos una posición mucho más activa, incluso con posibilidades de jaque.

»Pero antes de llegar allí...

»habrá dos capturas.

»Dos posibles asesinatos.

***

Al día siguiente López visitó las dos construcciones que Harold había localizado en Sioux Falls.

En una de ellas recibió una noticia inesperada.

El capataz recordaba perfectamente a un hombre que se había presentado como Amin Romei.

La descripción física coincidía con la del Albañil.

Había recorrido toda la obra.

Prometió regresar con una cotización.

López llamó inmediatamente a James.

—Creo que podremos atraparlo en Sioux Falls.

»Estoy convencido de que preparó el siguiente asesinato aquí.

James reaccionó de inmediato.

—No podemos desperdiciar esta oportunidad.

»Salgo enseguida.

»Quiero dos acciones inmediatas.

»Primero, una inspección completa del edificio sin levantar sospechas.

»Debemos asegurarnos de que no haya instalado ningún dispositivo.

»Segundo, un equipo SWAT oculto en puntos estratégicos del exterior.

»Y extrema las precauciones.

»Si colocó cámaras...

»no puede descubrir nuestra presencia.

»También quiero vigilancia en el aeropuerto y en la terminal de autobuses.

»No podemos dejar ningún punto sin cubrir.

***

Paul permanecía en el bungalow revisando las cámaras instaladas en la casa de Basima.

Observó varias patrullas.

Algunos agentes.

Sonrió con serenidad.

—Ya no podremos regresar.

Después abrió la edición digital de la *Tribuna de Bismarck*.

Actualizó el tablero magnético.

Repasó lentamente la posición.

—No está mal, James...

pero ha llegado el momento de aumentar la presión.

La fecha del jaque mate se acerca.

Durante varios minutos revisó rutas.

Horarios.

Tiempos de desplazamiento.

Aeropuertos.

Terminales.

Cada detalle ocupaba un lugar perfectamente definido dentro de su planificación.

Después abrió una pequeña bolsa de terciopelo azul.

Extrajo un tablero de madera tallado a mano.

Cada casilla era una pequeña obra de arte.

Las piezas estaban fabricadas en cemento.

Los peones tenían acabado mate.

Las piezas mayores brillaban bajo una fina lámina protectora.

Era el único tablero que realmente le importaba.

Solo faltaban los dos peones utilizados en los asesinatos anteriores.

Copió cuidadosamente toda la partida.

Cuando terminó tomó uno de los peones blancos.

Lo hizo girar lentamente entre los dedos.

—Ya no formarás parte de esta partida, soldado.

***

A la mañana siguiente envió un mensaje a Lidia Tilman.

Ella respondió llamándolo de inmediato.

—¡Hola, Paul!

»¿A qué se debe el milagro?

Paul sonrió.

—Solo quería saber cómo marcha el proyecto de Pittsburgh.

—Muy bien.

»Llevamos seis días de adelanto y estamos un ocho por ciento por debajo del presupuesto.

»Los directivos están encantados.

»A ti también te corresponde una comisión.

Paul agradeció la noticia.

Después pidió unos segundos.

—No cuelgues.

»Tengo otra llamada.

Marcó inmediatamente al Precinto 34.

Lo comunicaron con James y este tomó la iniciativa.

—Quiero proponerte un trato Albañil.

Paul sonrió.

—Te escucho.

—Yo puedo comprometerme a decir públicamente que eres superior a la policía.

»Y tú no lastimas a nadie más, podremos seguir la partida sin sacrificar personas inocentes.

Paul respondió sin vacilar.

—Eso sí me sorprende, que tengas el valor para reconocer tu inferioridad públicamente.

»Pero… no me interesa, en fin, no desperdicies más el tiempo.

»Hemos llegado al medio juego y esta misma semana verás el resultado de tu jugada, que como ya deberías saber es obvio.

—Lo obvio no siempre es cierto, pero si tuvieras el coraje de al menos estar presente dando la cara a lo que haces y no haciendo uso de tecnología para esconderte.

»¿Qué clase de honor hay en eso? —Las palabras de James lograron alterar a Paul, quien en un arranque de ira le dijo—

—Te aseguro que esta partida cada vez la sentirás más personal y presencial.

James iba a responderle cuando Paul colgó la llamada.

James se arrepintió inmediatamente de sus palabras.

Había provocado un efecto contrario a lo planeado.

***

Regresó a la llamada con Lidia.

—Perdón.

»Era un cliente que me busca con insistencia.

—No te preocupes.

»Te avisaré cuándo sea la inauguración.

»Espero que puedas acompañarnos.

—Con mucho gusto.

»Allí estaré.

***

Mientras tanto Harold analizaba la llamada.

—James...

»Esta es diferente.

»La localizamos en Pittsburgh.

»Y tenemos un margen de apenas cinco kilómetros.

James reaccionó de inmediato.

—Repite el mismo procedimiento.

»Quiero todas las obras importantes.

»Contratos.

»Licitaciones.

»Constructoras.

»Todo.

Después envió un mensaje a Jamal.

Le pidió incorporar Pittsburgh al algoritmo y añadir la nueva jugada:

c4.

Apenas veinte minutos después Jamal respondió con una versión actualizada del modelo.

La probabilidad más alta seguía indicando la captura del peón en c4.

James observó nuevamente el tablero.

Algo no terminaba de convencerlo.

Hasta hacía unos minutos todo apuntaba hacia Sioux Falls.

Ahora aparecía Pittsburgh.

¿Era una nueva pista...

o una maniobra para dividir sus recursos?

Harold volvió a entrar en la oficina.

—Hay tres obras importantes en Pittsburgh.

»La policía local ya comenzó una revisión preliminar.

James respiró profundamente.

—No tenemos alternativa.

»Cubriremos ambos escenarios.

Llamó inmediatamente a López.

Acordaron dividirse.

López permanecería en Sioux Falls.

James viajaría a Pittsburgh.

Mientras guardaba el tablero magnético tuvo una última reflexión.

Si el Albañil había mordido el anzuelo emocional...

quizá también cometería un error.